El éxito de los perezosos.

El libro “El éxito de los perezosos”, de Ernie J. Zelinski es un texto que no me canso de recomendar. En mi caso particular me abrió la cabeza en varios aspectos, y uno de ellos fue en dejar de pensar en el trabajo en función de la cantidad de horas que le dedicaba, para pasar a hacerlo en relación a la importancia de las cosas a las que le dedicaba mi tiempo.
Ahí me di cuenta que las mejores ideas que había tenido hasta ese momento, las que me habían generado dinero en poco tiempo, me habían venido a la cabeza en momentos de relax, cuando estaba caminando por ejemplo por los bosques de Palermo o en la playa o en cualquier otro lugar en donde estuviese descansando. En cambio en los momentos en los cuales estaba “tapado” de laburo, corriendo de una lado a otro para apagar incendios, trabajando 14 hora por día…no conseguía nada fuera de lo común, solo sentimientos de improductividad y vacío.
Iré posteando partes que me gustaron en varias entregas.
Disfrútenlo mientras holgazanean en la web.

“Trabaja duro y conseguirás lo que quieras en la vida”. De hecho, nada podría distar más de la realidad. En el mundo occidental, muchas personas pasan la mayor parte del día trabajando duro durante años y ni siquiera están cerca de conseguir lo que quieren en la vida.
Este tipo de frases nos ha condicionado a pensar que el éxito sólo se alcanza mediante largas jornadas, incesante actividad y poco tiempo de ocio, entre otros importantes sacrificios.

El universo te desafía a contestar las siguientes preguntas:
¿Qué tiene de bueno una profesión bien pagada si te deja continuamente estresado y abatido?
¿Qué tiene de bueno vivir en una casa enorme si el único tiempo que pasas en ella es cuando duermes?
¿Qué tiene de bueno poseer muchos bienes interesantes si nunca dispones de tiempo libre para disfrutarlos?
Y ante todo, ¿Qué tiene de bueno formar una familia si apenas la ves?

La realidad marca que no hay escasez de tiempo, sino que la gente desperdicia el tiempo en actividades insignificantes, luchando por alcanzar objetivos que nada contribuyen a su éxito y felicidad.

Una de las razones por las que la gente perdigue las cosas menos importantes es que prácticamente todos los demás miembros de la sociedad se dedican a perseguir esas mismas cosas.

He aquí una clave: trabajar poco pero en las cosas acertadas puede proporcionarte un éxito y bienestar que desconoce el 95% de la humanidad.

No basta con estar ocupados, la cuestión es: ¿en qué estamos ocupados?

En este libro se habla de la “pereza productiva”, y se llegará al “triunfador perezoso”.

Los principios del triunfador perezoso te ayudarán a alcanzar una libertad desconocida.

Para ser un triunfador perezoso tendrás que plantearte seriamente muchas cosas: la clase de amigos que tienes, cuanta televisión miras por día, cuál es tu nivel de motivación para lo que estás haciendo, que uso hacés de tu creatividad, la profesión que estás eligiendo, tus pasiones y si padeces o no el síndrome de “el mundo me debe algo”.
Mi elección es no trabajar más de 5 horas por día. No obstante, cuando trabajo lo hago intensamente.
Si bien los triunfadores perezosos adoptan vías pausadas hacia la prosperidad y la libertad económica, también saben que es preciso un esfuerzo continuado para lograr cualquier cosa en la vida.
Si no estás sacando gran cosa de la vida en el terreno económico y emocional, deberías echar un vistazo a lo que tú aportas a la vida. El orden natural del mundo no manda que tengas que trabajar duro para ganarte bien la vida y sacarle más provecho. Al contrario, trabajar menos que la mayoría y a un ritmo más pausado puede, de hecho, ayudarte a sacar mucho más de la vida, tanto económica como emocionalmente.

3 comentarios

  • manuel

    No importa nuestra cercania al mundo material, llamense finanzas o lo que sea, todos tenemos como personas una veta espiritual y creo que la vas encontrando. Quizas sientas mas placer enseñando que cuando la bolsa crece un 5 % en un dia, no se te lo tendras que preguntar vos
    Una de mis mas grandes satisfacciones internas las senti cuando done dinero para Haiti, es increible como me cambio el estado de animo de un dia para otro.

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