Los indignados a la caza del imperio.

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Entender la realidad que nos toca vivir es el gran objetivo de los filósofos: porque ocurre lo que ocurre, cuales son las explicaciones o causas y porque cuando todo parecería indicar algo termina emergiendo una forma totalmente distinta a lo pensando.
Los hallazgos y cavilaciones de los grandes pensadores han fracasado muchas veces y triunfado en otras, sobre temas tan profundos e intangibles como el Ser, la conciencia, la moral y el sentido de la vida, por citar algunas.
Ahora bien, ese objetivo es de alguna manera compartido por los economistas, analistas de mercado e inversores en lo que respecta a la correcta comprensión de los acontecimientos de los últimos años en la esfera financiera global.
Porque las bolsas Europeas y Americanas se caen a pedazos mientras que el comercio internacional sigue creciendo de manera firme y sostenida? Porque el S&P 500 se encuentra en estos momentos un 25% por debajo del valor que tenia en el año 2000, luego de todos los avances tecnológicos y baja de costos de producción que Internet trajo aparejado? Porque cada 3 años los gobiernos tienen que salir a firmarles cheques en blanco a los bancos para sacar a la bolsa de la tapa de los periódicos?
En las siguientes líneas, expondré mi lectura personal con respecto a estos temas y, quizá lo más importante, lo que pienso que va a ocurrir de ser correcta mi tesis.

La mentira del libre mercado.

Es sabido: los traumas marcan al ser humano y las naciones que representan la sumatoria agregada de los mismos.
La crisis del ´30 y sus consecuencias hicieron que las teorías monetaristas de un mercado autorregulado fracasen, y el rol del Estado ganó peso de la mano de las políticas Keynesianas. Durante varias décadas se condenó la especulación financiera y se señaló a la codicia como uno de los factores más dañinos para la salud económica de los países.
Pero con el paso del tiempo el efecto traumático se va diluyendo y las nuevas generaciones no tienen ningún recuerdo del origen del mismo, con lo cuál el foco de atención muta hacia otro objetivo.
La crisis de los precios del petróleo de los años ´70 hizo que resurja la noción de que las políticas monetarias y el libre mercado eran lo que mundo necesitaba para combatir la amenaza más fuerte que el desarrollo económico tenía por ese entonces: la inflación.
El capitalismo salvaje ganó protagonismo nuevamente, y EEUU vivió una época de Oro sin precedentes en la década del ’90, y la cosmovisión de los Chicago Boys acerca de un mundo en donde el mercado es el encargado de distribuir los recursos económicos de manera eficiente se alzo como la ganadora por knockout: controlando la inflación se controlaba la incertidumbre, y no hay nada que el mercado deteste más que la incertidumbre.
Lo que pasó en la primera década del 2000 demostró lo equivocado de esas ideas: dos burbujas que explotan con 8 años de diferencia es algo que nunca antes había pasado, y de golpe el mundo se despertó de un largo sueño infantil y vacío: la brecha entre los ricos y los pobres creció a pasas agigantados y todos estamos endeudados con alguien, seamos conciente de ello o no.
Pero para poder hacer pie en este río peligroso, debemos hacer un zoom en esta última década y detenernos en el sector que paso a ser el de mayor importancia en la toma de decisiones que condicionan el futuro económico de la humanidad en su conjunto: la banca.

La extorsión de los bancos.

Si le preguntamos a cualquier persona de donde sale el dinero que usamos cotidianamente, la respuesta no tardaría en llegar: el banco central, por orden del gobierno, es el que emite los billetes y monedas utilizados.
Pero este pensamiento es demasiado facilista y erróneo. La desregulación impulsada por las teorías de mercado hizo que los bancos comerciales sean los nuevos creadores de dinero, a través del multiplicador bancario, que hace que puedan multiplicar de manera indefinida cada dólar o euro que reciben en forma de depósito con el objetivo de prestarlo a otros clientes.
Si a ello le sumamos la colaboración de los dos últimos presidentes de la FED (Banco Central de los EEUU) prestándole a los mismos bancos el dinero que quisiesen sin ningún costo, entonces tenemos como resultado una acumulación de riqueza que la banca ha llevado a cabo en las últimas décadas, riqueza que, no obstante, solo existe de manera virtual pero no real, dada la limitación física del circulante.
El dinero que los gobiernos de Grecia, España, Italia, Irlanda y Portugal le deben a los bancos simplemente no existe, no está, porque fue creado artificialmente por los bancos.
Para volverlo real y tangible, ahora los bancos necesitan que Europa emita más circulante (Euros) de la misma manera que EEUU lo hizo en 2008.
Y la forma mediante la cuál los bancos piensan lograr esto tiene ribetes extorsivos, dado que dominan a las bolsas y saben como colocarlas en las tapas de los periódicos y programas televisivos, como lo hicieron el pasado martes 4 de Octubre.
Al ciudadano común las bolsas lo tienen sin cuidado…pero sabe que cuando los mercados caen fuerte durante un tiempo prolongado, es una clara señal de que un desastre económico se avecina, y restringe su gastos y la percepción de que las cosas están mal y que van a estar peor crece y se convierte en una profecía autocumplida.
Y para un político que busca la reelección (en 2012 hay elecciones en la mayoría de los países desarrollados) este cambio de humor repentino hace que sienta que no le queda otra opción más que ceder frente a los pedidos de la banca: aquí va su cheque en blanco pero por favor saquen a la bolsa de las primeras planas.

Hacia donde vamos?

Merkel y Sarkozy han dado un giro de 180 grados al darse cuenta que lo de los bancos iba en serio (y eso que desde los EEUU les habían advertido que eran capaces de cualquier cosa), por lo cual, lo que se viene ahora parecería ser emisión de Euros y entrega de los mismos a los bancos bajo la falsa figura de “capitalización” de la banca europea.
Hará esto que los bancos se retiren tranquilos del tablero a contar sus billones y todo vuelva a la normalidad? En el corto plazo, seguramente si, pero las deudas son las deudas y para la codicia nada es suficiente, y los bancos volverán a la carga ni bien vean la oportunidad.
Soluciones de corto plazo para problemas de largo plazo nunca fueron efectivas, y esta vez no será la excepción.
Los movimientos de indignados seguirán creciendo (con períodos de estancamiento y luego avances exponenciales) y representarán el verdadero riesgo que el capitalismo deberá afrontar porque, se sabe, los grandes imperios no caen por las finanzas o la economía sino por revueltas populares como la que los líderes políticos de esta época están creando con su tibio comportamiento y falta de coraje.


Esta nota de mi autoría fué publicada por el prestigioso site español Euribor la semana pasada.

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2 comentarios

  • Alfredo I. M.

    Me parece excelente la explicación. Aunque hay algo que no entiendo: ¿qué deberían hacer los presidentes de la UE? Porque si inyectan, ceden a los bancos. Si no inyectan, quiebran los bancos y hay pánico y falta de crédito, ¿no?

  • Alfredo Martín

    Excelente resumen, la ambición domina la escena, la de los políticos para ser reelectos y la de la banca para seguir acumulando, presos de estas ambiciones ajenas se encuentra la gente motora de la economía, cuando se cansen volverá el equilibrio, el tema principal que toma importancia es el tiempo, ¿cuanto tiempo durara esta pelea? Para que haya un equilibrio en los mercados, que no haya incertidumbre y todos estén tranquilos, ¿cuantas vidas demandara?, ojala que obviamente ninguna pero los movimientos en Grecia, EEUU y España (que raro suena decir esto cuando en realidad siempre fueron los acontecimientos por estos lados) son el comienzo de esta historia….

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