El camino hacia tu independencia financiera.

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A continuación, transcribo la primer parte de la entrevista que me realizaron del site RealRef, en donde podrán encontrar un compendio de mis ideas con respecto al dinero, el trabajo, el tiempo y la independencia financiera.

ENTREVISTA A NICOLÁS LITVINOFF (PRIMERA PARTE): “HAY QUE DESMITIFICAR UN MONTÓN DE PAUTAS SOCIALES QUE TENEMOS COMO DADAS”

La cuestión del dinero y de cómo ahorrar en una economía tan cambiante como es la argentina es un tema que nos preocupa a todos. Con esto en mente, entrevistamos a un especialista en el área: Nicolás Litvinoff, quien es economista de la Universidad de Buenos Aires, magister en finanzas con orientación en Mercado de Capitales de la Universidad CEMA, autor de los libros “Es tu dinero!” y “Es tu tiempo!”, ambos de la editorial Granica, y que dicta cursos online sobre la Bolsa en estudinero.net.

En esta primera parte de la conversación, Nicolás profundiza sobre las razones por las que en la Argentina no tenemos cultura del ahorro y los motivos que nos llevan a no poder salir del “camino de la rata”.

RealRef: ¿Por qué considerás que en la Argentina no hay cultura financiera o cultura del ahorro?

Nicolás: Mi experiencia personal es que, cuando pasé por los distintos niveles de educación (colegio, grado y posgrado), nunca tuve una materia dedicada al tema de finanzas personales en la que se trataran los temas de cómo ahorrar, cómo gastar el dinero, qué es un plazo fijo, etc. Eso lleva a que, en general, las conductas que tienen que ver con el dinero uno las termina aprendiendo en la casa, observando a los padres, a algún amigo, a un tío. Si, de repente, tuviste padres gastadores, es muy probable que esa sea tu conducta porque lo vas a sentir como algo familiar, y lo mismo si tuviste padres muy ahorradores.

R: Con lo cual, en algún punto, la relación con el dinero termina siendo hereditaria.

N: Exactamente. Y eso tiene mucho que ver con cómo está estructurado el sistema educativo en la Argentina y en el mundo también.

R: Entonces, ¿no es un problema que sólo exista en la Argentina sino que es global?

N: Sí, en Estados Unidos pasa algo parecido. Ahora empiezan a haber algunos avances en algunos colegios de países escandinavos, pero en Estados Unidos y en la Argentina el sistema educativo está diseñado de una manera tal que te enseña a ser un buen empleado, ya que te enseña cómo armar un buen currículum pero no cómo armar un plan de negocios. No hay ninguna materia que esté relacionada con emprendedores, sólo algunos estudios de posgrado. El tema de las finanzas personales acá en la Argentina es una asignatura pendiente y eso lleva a que, después, haya mucha gente con problemas para llegar a fin de mes, que compra artículos en cuotas sin entender bien cuánto está pagando.

R: O si está haciendo un negocio o no pagando en cuotas.

N: Claro. Porque esto de formar empleados en vez de emprendedores es funcional también al sistema capitalista, que funciona así. Y cuando entrás en ese circuito de tomar deuda y trabajar en relación de dependencia, terminás, de alguna manera, vendiendo tu tiempo, ya que este no te pertenece más a vos sino a la empresa para la que trabajás y, en algunos casos, también al banco al que le pediste el préstamo para comprar tu casa. Pasás a ser empleado de ambos, porque tu sueldo va a pagar las cuotas e intereses del préstamo y vivís todo el tiempo con el temor a que te despidan o que haya una crisis económica.

R: ¿Cómo se sale de ese circuito?

N: Se puede salir de varias maneras. La primera es buscando trabajar en proyectos propios y no en ajenos. Cuando vos ves que en una empresa hay gente que se queja constantemente del jefe, de lo que tiene que hacer, del viaje hasta ahí, etc., todas esas quejas en realidad no apuntan a si el jefe es bueno o malo, o si la distancia entre la casa y la oficina es corta o larga, sino a la insatisfacción de estar dedicándole el 70% o el 80% de tu día a un proyecto que no es tuyo sino de los accionistas o dueños de la empresa. Por más bien que te paguen o cómodo que estés, siempre es un proyecto de otro y eso es una fuente de insatisfacción. Entonces, el primer paso para salir es encontrar aquellos lugares en los que uno es potente; aquello que a uno más le gusta hacer, en lo que el tiempo se le pasa rápido, que le genera expectativas y que hasta haría gratis. Primero y principal es encontrar eso porque uno tiene siempre más probabilidades de destacarse haciendo lo que le gusta.

R: Ese es el primer paso, ¿cuál sería el próximo?

N: Después es necesario desmitificar un montón de pautas sociales que nosotros tenemos como dadas y que actúan como un impedimento entre lo que deseamos y lo que terminamos obteniendo. Una de ellas es la teoría del sacrificio, de pensar que por el hecho de que todo el mundo está haciendo algo, en este caso trabajar en relación de dependencia, eso es lo que hay que hacer. También hay que ser conscientes de que nuestro tiempo nos pertenece a nosotros y que regalárselo a una empresa o a un banco es entrar en lo que [Robert] Kiyosaki llama “el camino de la rata”, que es dar vueltas todo el tiempo sobre lo mismo.

R: ¿Por qué lo llama “el camino de la rata”?

N: Porque cuando vos entrás en una espiral de deuda, no podés frenar y terminás dando vueltas y angustiado todo el tiempo cuando llegan las cuentas de la tarjeta o las cuotas de la hipoteca, y trabajás cada vez más para comprar una casa más grande, un auto más grande, y endeudándote más, pensando que de esa forma se vive y se es feliz. Basándote además en ideas que son muy fáciles de discutir desde el sentido común, porque la estructura del trabajo está pensada para trabajar, trabajar, trabajar y jubilarte, posponiendo las cosas que querés hacer ahora (ya sea viajar o dedicarte a lo que tengas ganas) para hacerlas en ese momento. Pero cuando llega el momento de retirarte, en el mejor de los casos que sería que pudiste juntar plata o tener una buena jubilación, es probable que no tengas ganas de hacer todo lo que tenías ganas de hacer 30 o 40 años antes. Puede pasar también que justo haya alguna crisis financiera cuando te estás por jubilar y perdiste todo. Eso es una especie de engaño. En mi libro “Es tu tiempo!” yo hablo de lo que llamo “teoría de la certidumbre social y la certidumbre positiva”.

R: ¿Cómo sería eso?

N: Está demostrado que el ser humano una de las cosas a las que más aprensión le tiene es a la incertidumbre. Cuando a alguien le dicen que tiene una enfermedad muy grave pero no se sabe cuál, le produce mucho más estrés y sufrimiento que si le dicen que tiene cáncer, por ejemplo. Llevado al plano de la economía, cuando todo el mundo está pensando que se viene una crisis en cualquier momento, eso produce mucho más sensación de infelicidad que cuando la crisis está ocurriendo, porque esa incertidumbre genera ansiedad y esa ansiedad es muy dañina para las personas ya que, para calmarla, caen en conductas autodestructivas. Frente a eso, la sociedad está estructurada de forma tal que ofrece a las personas lo que yo llamo “falsa certidumbre social”, en la que, para calmar la incertidumbre, le ofrecen un trabajo que repite todos los días, un sueldo que cobra del uno al cinco de cada mes, una falsa sensación de pertenencia a una lugar en donde se supone estará seguro, la posibilidad de comprar una casa en cuotas y demás. Pero esa es una certidumbre falsa porque ante la próxima crisis financiera que haya, si la empresa lo requiere, te va despedir sin importar la cantidad de años que trabajaste, las horas extra que hiciste o las veces que fuiste a trabajar con fiebre.

R: Pero, ¿cómo podés reducir la ansiedad en caso de que decidas no formar parte de eso?

N: Existen algunos artilugios. Por ejemplo, ponerse plazos, plantearse trabajar en el proyecto durante un año y no sacar conclusiones por un mes de bajos ingresos sino sumar todo lo que se ganó durante el año, dividirlo por doce y calcular así el ingreso mensual. También hay caminos para hacerlo siendo empleado en relación de dependencia al principio, porque acá no estamos hablando de dar un salto al vacío y de mandar mañana el telegrama de renuncia para abrazar la incertidumbre, sino de hacerlo de manera más prolija.

R: ¿Cómo se llega a la certidumbre positiva?

N: Se llega una vez que hacés lo anterior y las cosas empiezan a salir. La certidumbre positiva consiste en tener ingresos que no son alquilados, sino comprados. En este sentido, una de las frases que hay que desmitificar es “tenés que comprar tu propio techo, alquilar un departamento es tirar el dinero”. Eso es totalmente falso para mí.

R: ¿Por qué?

N: Porque cuando vos estás trabajando en relación de dependencia para comprar tu techo, de alguna manera estás alquilando tu ingreso, ya que en cualquier momento pueden despedirte. Lo que yo propongo es lo inverso: alquilar tu casa para dedicarte a comprar tu ingreso a partir de tu proyecto propio, es decir, a alcanzar tu certidumbre positiva, y, una vez hecho esto, ahí sí comprar tu casa si querés. Ese ingreso es mucho más seguro, cierto y previsible del que podés tener en una empresa y, además, no tiene límite. Es la diferencia entre vender tiempo, que es cuando trabajás en una empresa, y vender talento, que es cuando trabajás por tu cuenta. Por otra parte, una vez que estás trabajando por tu cuenta, también te vas a dar cuenta que podés empezar a trabajar la mitad de lo que trabaja la mayoría y ganar más, algo que nunca vas a poder hacer de otra forma.

R: ¿Qué creés que es lo que más frena a las personas para lanzarse a armar su propio emprendimiento?

N: Yo pienso que lo que más frena es, primero, lo que hablábamos del miedo a la incertidumbre. Y, después, que mucha gente cree en la teoría del sacrificio y en que hay que trabajar ocho o diez horas por día porque tiene miedo a enfrentarse a su deseo de qué haría con el tiempo libre. Uno no invierte tiempo y energía pensando qué es lo que podría hacer, si vos preguntás a las personas “¿qué harías si no trabajás?, la mayoría respondería cosas muy abstractas como “y… viajaría”. Si vos realmente encontrás algo que podrías hacer con tu tiempo libre que no esté relacionado con el trabajo, eso haría que tengas un incentivo más fuerte para liberar tiempo de trabajo. Después hay otra cosa que tiene más que ver con un instinto gregario, más primitivo, de que una liebre sola es una liebre muerta. Es un instinto de manada, necesitás hacer lo que hace la manada porque así te sentís protegido y, si te desviás, te agarran los depredadores, por así decirlo. Todas esas cosas hacen que, a veces, uno no quiera salir de lo que se llama la zona de confort, que es lo que ya conocés.

(Próximamente la 2da parte de la entrevista).

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1 comentario

  • Guido

    Nicolas, hace rato que sigo tus publicaciones, considero esta una de las mejoras, independientemente de no tocar temas económicos(y eso que estudio económicas y es lo que me apasiona), justo diste en lo que estaba pensando pero lo pudiste ordenar.
    No se si serán los 11 años vendiendo mi tiempo a la misma empresa, el transcurso de la vida(convivencia, matrimonio, hijos)o el pertenecer a la “zona de confort” , pero siempre fui postergando la posibilidad de vender mi talento. Es el momento de comenzar a planear!
    Saludos,

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