Recursos habituales de quienes aprovechan la brecha del dólar

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Mientras la inflación carcome el bolsillo y la ley prohíbe comprar divisas, la cotización del mercado blue estimula opciones: autos, oro, arte o casinos uruguayos. El febril “bagayeo” en las fronteras.

Durante 2.500 años y en distintos lugares del mundo, los alquimistas buscaron la fórmula mágica para convertir el plomo en oro. Jamás lo lograron, pero en la Argentina de los últimos meses miles de personas volvieron a intentar la faena. ¿El desafío? Convertir los pesos en dólares, transformar los dólares conseguidos a precio oficial en más pesos que los que se habían pagado por ellos, o trocar los magros ahorros en objetos que, dolarizados, serían mucho más caros en otros países. Para defender los ahorros de la insaciable inflación o para compensar los ingresos perdidos por los aumentos de precios y la presión impositiva, desde que el Gobierno cerró el cepo cambiario y causó el mercado “blue” florecieron decenas de prácticas y operaciones para conseguir dólares o aprovechar la diferencia de las cotizaciones comprando divisas –u objetos cotizados según el dólar oficial– para luego venderlas en las cuevas que los pagan más.

“Un producto escaso y deseable aumentará indefectiblemente de valor con el paso del tiempo, y eso es lo que ha pasado con el dólar blue. Desde octubre de 2011, quienes quieren hacerse de divisas buscan formas ‘creativas’ de hacerlo utilizando los vericuetos legales existentes, y se encuentran con vacíos que abren posibilidades que son exprimidas hasta que el gobierno encuentra la vuelta de limitarlas”, dice el economista Nicolás Litvinoff, director del sitio Estudinero.net.

En una economía globalizada el dólar es la más popular moneda utilizada para pagar bienes y servicios en todo el mundo, pero también hay cientos de otros objetos que pueden funcionar como commodities: cosas que tienen un valor similar en distintos países. Claro, alguna regulación oficial puede encarecerlos o abaratarlos.

En Argentina, la posibilidad de comprar autos importados a precios cotizados en pesos según el tipo de cambio oficial disparó la demanda de coches de alta gama. Según cifras oficiales conocidas la semana pasada, las ventas de BMW durante abril crecieron 164% con respecto al mismo mes del año pasado; las de Audi subieron un 136%, Mercedes Benz vendió 92% más autos de lujo que hace un año, Jeep 126% y Nissan 149%. Por supuesto, hay que aclarar que estos cochazos representan menos del 5% de las ventas totales. Es que, aunque muchos de esos compradores no sean millonarios y quizás nunca hayan soñado con conducir semejantes autos, la compra de bienes durables sirve como estrategia para mantener el valor de los ahorros.

A su vez, quienes lograron atesorar dólares comprados a precio oficial, los pueden vender en el mercado blue casi al doble, y así el auto de los sueños le costará la mitad.

En estas semanas las publicidades de autos importados colorean los diarios: un pituco auto Smart hecho en Francia se anuncia a 99.225 pesos (el aviso aclara que equivale a 18.900 dólares al tipo de cambio 1 dólar igual a 5,25 pesos). Un Mini Cooper Coupé inglés sale por 194.000 pesos, un Nissan TIIA cuesta 115.371 pesos y un Mercedes Benz Clase C 200 cuesta 51.900 dólares de 5,25. Otra concesionaria con sede en Pilar ofrece distintos modelos de BMW alemanes financiados en 12 cuotas con unta tasa fija en pesos de 8,8 por ciento.

Las obras de arte también se rigen por precios internacionales. “Pero cuando vos pesificás el precio según el dólar oficial, los valores bajan mucho, y eso pasa hoy.

El arte está muy barato. Si tenés la plata y encontrás algo que te gusta, es momento de comprar”, dice Mario Gilardoni, editor del sitio especializado Trastiendaplus.com. “Para zafar de la AFIP, los galeristas venden en pesos. Pero algunos los calculan según el dólar oficial, otros lo traducen al paralelo, y eso hizo diferencias de entre 50% y 70% ”. Gilardoni desestima el posible negocio de comprar a un valor y vender al otro, porque “una obra de arte no es tan fácil de vender en forma inmediata, hay que encontrarle el cliente”. El mercado está convulsionado: no hay vendedores, varias galerías cerraron y hay autores que se quejan de que los galeristas vendieron sus obras en dólares o pesos cotizados al valor blue, pero a ellos se las pagaron según el valor oficial.

Para abrir el cepo y obtener dólares, la Bolsa de valores es la puerta indicada. Sólo hay que comprar con pesos bonos argentinos que estén emitidos en dólares y retenerlos hasta su vencimiento: tanto el interés anual como la devolución del capital se cobrarán en billetes con la cara de George Washington. Los dos bonos más utilizados para esta operatoria son el Boden 2015 y el Bonar 2017. Otra operación cada vez más popular es la del “contado con liquidación”: con pesos, se compran en el mercado argentino títulos públicos nominados en dólares, o acciones de empresas argentinas que coticen en los Estados Unidos. Luego se transfieren esos títulos o las acciones a una cuenta en el exterior, y se los vende para obtener en forma legal dólares billete que quedarán depositados en ese país. Con el llamado Dólar MEP (Medio Electrónico de Pago) también se pueden comprar divisas en Argentina sin la autorización de la AFIP. Hay que tener abierta una cuenta para operar con títulos a través de un agente de bolsa, una caja de ahorro en pesos y otra en dólares en un banco local. El siguiente paso es solicitarle al agente de bolsa que compre con pesos algún título público que tenga cotización tanto en pesos como en dólares dentro del mercado local. Luego, los dólares serán transferidos a la caja de ahorro en dólares.

La imaginación –y la experiencia de otras crisis– germinaron otros mil caminos para llegar al dólar, o valerse de él para hacer una diferencia en pesos. Mariano Otálora, autor del libro Qué hacemos con los pesos y del sitio salirdelcolchon.com.ar, enumera algunos: “en el exterior, muchos hoteles de categoría cuentan con el servicio de cash-advance (adelanto en efectivo), que luego se carga a la cuenta y se puede pagar con tarjeta de crédito. Otros compran oro en el exterior –monedas, joyas, lignotes– y lo venden en el país: lo pagan a su cotización en dólares a tipo de cambio oficial más el 20% de recargo de la tarjeta, y acá lo liquidan a un valor cercano al paralelo. La ley permite ingresar hasta 10.000 dólares en efectivo o su equivalente en divisas –como el oro– sin necesidad de declararlos.” En Chile, por ejemplo, se pueden comprar monedas de oro internacionales sin mayores requisitos.

Hay más: algunos “arreglan” compras ficticias con comerciantes a cambio de una comisión. “Compran con tarjeta de crédito en el comercio un determinado producto que nunca reciben, lo facturan y el comerciante entrega el efectivo a cambio de una comisión”, cuenta Otálora. “Los más creativos armaron su propia plataforma de compra y venta por Internet. Venden un producto o servicio en Estados Unidos por Ebay (web para comprar y vender productos) y ellos mismos lo compran con sus tarjetas de crédito. Colorín colorado, envían su dinero a cuentas del exterior o de algún amigo, comprando dólares a un tipo de cambio oficial. Hoy es una operación donde los montos están limitados pero se puede seguir haciendo.” Julio –llamémoslo así– conoce todos los secretos para exprimir el verde jugo del dólar. ¿Su circuito? Viajes, compras y posteriores ventas por Internet en Argentina. “En Chile la gran diferencia está en los televisores de alta gama.

En Miami, todo es negocio: electrónica ropa, cosmética, calzados deportivos. Otra cosa que he llegado a hacer en Chile es pagarle la cuenta al que estaba adelante de mí en la cola de un súper o un negocio. Si pagaba en efectivo, le explicaba que necesitaba el cash y yo le tarjeteaba. Ojo, lo hacía si veía que iba a gastar mucha plata. La ganancia en electrónica depende de cómo salga parada de la aduana (cuanto tuve que dejar en coima), del producto y del cliente. Nunca le saco más de 1500 pesos. A algunas cosas muy específicas llego a ganarles el 100 por ciento. Ahora me estoy yendo a Miami. Por ahora llevo gastados 20.000 pesos, incluyendo el pasaje y compras que ya hice por Internet. Y en tres días de publicación por Facebook de lo que voy a traer ya junte 16.000”, explica Julio. “También saco todo el adelanto en efectivo que pueda con mis tarjetas. Ahora eso va a cambiar.” Efectivamente, para desalentar la compra del llamado “dólar Colonia” –que el viernes estaba a 6,32 pesos–, el gobierno acaba de arreglar con las principales tarjetas de crédito que sus clientes no puedan retirar en efectivo y por cajeros automáticos más de 50 dólares por mes en países limítrofes, y 800 dólares por mes en los demás. Pero Uruguay aún ofrece oportunidades: desde el free shop del Buquebús, en donde puede comprarse electrónica con tarjeta en pesos cotizados al dólar oficial hasta las lujosas mesas del casino del Hotel Conrad, en Punta del Este, que acepta la compra de fichas con tarjeta por hasta 500 dólares, y devuelve en dólares billete hasta ese mismo tope. Allí mismo, el verano pasado otra maniobra fue la de autoalquilar una vivienda con una inmobiliaria amiga y pagarla con tarjeta de crédito: cuando la inmobiliaria cobraba los dólares de la operación, se los devolvía al propietario y se quedaba con una comisión del 8%. No es todo: el Estado uruguayo, a modo de incentivo al turismo argentino, devolvió a quienes alquilaban el 10,5% del importe pagado por el inmueble.

Con un peso devaluado en términos relativos regionales, en todas las fronteras brotan hoy “bagayeos” increíbles. Mientras brasileños, paraguayos y uruguayos vienen masivamente a la Argentina para comprar comida, ropa y nafta, y sus respectivos gobiernos intentan frenarlos con distintas prohibiciones, los argentinos dan vuelta el negocio y llevan mercadería a esos países para venderla a cambio de moneda local o por los preciados dólares. En Paso de los Libres es usual el cruce de vinos finos: una botella acá puede costar 90 pesos (10 dólares blue) y se vende en Brasil por casi el triple. En Formosa, para evitar que los paraguayos compren las baratísimas garrafas de 10 kilos a 16 pesos exigen DNI y certificado de domicilio. Claro, un argentino puede comprarlas, venderlas en Paraguay y traerse unos dólares. No sería el primero. Ni será el último.

Esta nota fué publicada por el diario Clarín en su suplemento Zona del día domingo 26 de Mayo de 2013.

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