La convivencia financiera en vacaciones.

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Especial de Nicolás Litvinoff para el diario La Nación.

Los temas vinculados al dinero están presentes siempre y nos suele resultar incómodo hablar sobre ellos. ¿Por qué habríamos de hacerlo en el único momento del año para relajarnos, en vacaciones?

Una pequeña charla sobre dinero unos días antes de partir con la pareja, familiares o amigos puede evitar conflictos innecesarios y maximizar el disfrute.

PAREJA, VACACIONES Y DINERO

Durante el año, los momentos para compartir en pareja son cada vez más escasos. Muchos cortocircuitos no llegan a percibirse hasta las vacaciones, cuando el tiempo compartido se multiplica y afloran problemas de distinta índole, muchas veces con cuestiones de dinero como disparador.

Dada la dinámica vincular actual, son cada vez más las parejas que viajan sin estar conviviendo, y esa primera experiencia puede definir el futuro inmediato de la relación.

Dedicarle 10 minutos al tema de cómo se manejarán las finanzas durante el viaje puede ser de gran utilidad en distintos campos.

Uno de los temas que conviene tratar es cómo se afrontarán los gastos. Una pareja básicamente puede optar entre dos alternativas: un fondo común con lo que cada uno pueda aportar (que no tiene por qué ser 50 y 50) o “paga el que tiene en ese momento”.

Supongamos que él le propone ir juntos a la costa atlántica en su auto y “parar” en el departamento de un tío que estará vacío la semana del viaje. Ella podría preguntarse: ¿Debería pagar yo la nafta, la mitad de la misma, realizar la compra en el supermercado de lo que comamos o invitarlo a comer afuera ya que él se encarga del auto y del hospedaje? Cualquiera de estas alternativas (o ninguna de ellas) podría ser válida, siempre y cuando esté hablada y consensuada con anterioridad. La clave es no dar nada por hecho.

Preguntar acerca de cuáles son las expectativas del otro con respecto al aporte económico del viaje puede ser, sin duda, una jugada inteligente, por más que suponga cierto momento de incomodidad. Manejar el tema con naturalidad y honestidad ayuda a la convivencia y, por lo tanto, a la relación.

En estos acuerdos puede radicar el éxito o fracaso no sólo de las vacaciones sino de la pareja.

CUENTAS CLARAS.

Las vacaciones en grupo pueden dar lugar al nacimiento de una amistad perdurable como así también el fin de una amistad fuerte, y muchas veces el dinero (o temas derivados del mismo) pueden ser los causantes.

Cuando se convive con otras personas en el lugar elegido para veranear, lo usual es realizar un fondo común para los gastos de la casa, incluyendo la comida, y luego que cada uno gaste lo propio en las salidas.

Los consejos aquí dependerán también del grado de confianza que exista entre los compañeros de viaje. Si son amigos de mucho tiempo y existe confianza, no está de más preguntar qué presupuesto está preparando cada uno para el viaje, de manera tal de equiparar los poderes adquisitivos (siempre en la medida de lo posible), y evitar con ello conflictos innecesarios.

Luego, existirán distintas formas de manejarse en función de la dinámica que se vaya generando: cuando se come afuera algunos grupos preferirán dividir la cuenta por el total de comensales mientras que otros se sentirán más cómodos pagando exclusivamente su parte.

Lo importante es tener en cuenta que las personas suelen tener distinta cultura financiera y diferentes maneras de manejarse con el dinero. Las pautas y cuentas claras de antemano aseguran una convivencia en paz.

Pero algo es seguro: viajar en grupo siempre será más “gasolero” que viajar en pareja o en familia, ya que los gastos de traslado y estadía (que pueden llegar a significar hasta un 70% del gasto total en vacaciones) se reducen considerablemente al dividirse los mismos entre mayor cantidad de bolsillos.

¿CON OTRA FAMILIA?

Cuando se trata de varias familias, las maneras de repartir los gastos pueden diferir y no hay una fórmula única. Tener pautas claras de dinero desde el momento de planificar el viaje no sólo ayuda a la convivencia sino también al ahorro.

El alquiler de un departamento en buen estado de dos ambientes en la zona de Plaza Colón, Mar del Plata, alcanza un valor promedio de $8000 durante una quincena en enero. Pero ese costo se reduce en términos proporcionales a medida que aumentan los ambientes, con lo cual aquellas familias dispuestas a compartir la vivienda pueden ahorrar hasta un 30% en este ítem.

Compartir la carpa en la playa nos permite ahorrar un 50% del valor si se comparte entre familias no muy numerosas. Este ahorro no es nada despreciable si se tienen en cuenta los precios actuales, que pueden llegar a $7150 pesos o más por el mes de enero en algunos balnearios de la costa atlántica.

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