Pesos protegidos: estrategias para dar batalla a la inflación.

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La suba acelerada de precios corroe el valor de la moneda y obliga a los ahorristas a buscar refugio; recetas para manejar las finanzas personales Luján Scarpinelli
Por Luján Scarpinelli  | LA NACION

El que no arriesga no gana, reza el dicho. En la Argentina, para los tenedores de pesos, es un poco más complejo: no sólo el que no arriesga no gana, sino que el que no arriesga, pierde.

El que guardó 10.000 pesos en diciembre, casi un año después, conserva apenas alrededor de 7500 pesos. El vendaval de la suba de precios y la devaluación -sobre todo la del primer mes del año- se llevó una parte del valor de la moneda. El viento inflacionario sopla a una velocidad de 40%, y poner los pesos a resguardo no es cosa fácil. Sin embargo, existen algunas estrategias para disminuir la exposición.

Una recorrida de LA NACION por distintos instrumentos financieros de renta fija o variable, inversiones en inmuebles, productivas o alternativas, y diferentes tipos de consumo, guiado por especialistas, permite analizar las opciones más o menos convenientes, en función de cada perfil y los plazos de cada apuesta. El punto en común entre los expertos es que el ritmo de los incrementos actuales, que no parecen ceder, reduce las variantes para hacer desembolsos redituables. Además, describen un escenario fuertemente condicionado por factores políticos, en especial, el acuerdo con los fondos buitre y las elecciones presidenciales de 2015. En este contexto, aunque demande un análisis más cauteloso, inversores sofisticados y ahorristas inexpertos pueden armar estrategias orientadas, sobre todo, a posicionarse en dólares.

Se destacan en el mercado financiero local los bonos de deuda pública de corto y largo plazo, y las acciones de un Merval depreciado, para aquellos que no buscan rédito inmediato. En un momento en el que pesan interrogantes sobre la valorización en dólares de las tradicionales inversiones en ladrillos, aparecen oportunidades innovadoras para hacer colocaciones en moneda local. En ese grupo, las finanzas colaborativas ofrecen tasas altas, con riesgos controlados. Pero los inversores también comienzan a abrirse a apuestas más riesgosas, como divisas electrónicas (Bitcoins) o emprendimientos.

DÓLAR

La posición es común: los inversores deben dolarizarse para proteger sus pesos. “Dada la coyuntura internacional, en la que continuará cayendo el valor de las commodities, y de la Argentina, donde cae el precio de los inmuebles y la economía, refugiarse en dólares billetes o divisas es lo más conveniente”, evalúa Mariano Sardáns, CEO de la gerenciadora de patrimonios FDI. El dólar oficial se percibe barato y quienes tengan acceso harán una diferencia. Pero las restricciones para la compra en sus distintas formas, agrega Sandáns, obligan a barajar otras opciones: “No queda otra alternativa que refugiarse en activos financieros disponibles en la Bolsa porteña, que ayudan a mantener el poder de compra y lograr una dolarización cercana al 100% en el mediano plazo”.

Nicolás Litvinoff, director del sitio de finanzas Estudinero.net, pone la inversión en moneda dura al tope de la lista, en puertas de un año electoral en el que, especula, el Gobierno inyectará pesos en el mercado. En el período Octubre-Febrero los últimos tres años, dice, el dólar paralelo subió un promedio de 23%. “Mientras se mantenga la restricción en la compra, la brecha con el blue se mantendrá o se agrandará”, estima.

El director de la escuela argentina de finanzas personales, Mariano Otálora, alerta que la diferencia entre el mercado formal y el ilegal oscila entre 30 y 80% y puede jugar una mala pasada a quien apueste al blue y no salga a tiempo. Para más seguridad, recomienda bonos en dólares.

BONOS

Los títulos de deuda pública son favoritos al hablar de opciones de refugio y conversión de pesos. En especial, los Boden 15, el Bonar X y, más largo, el Bonar 2024, en dólares. Estos instrumentos, evalúa José Luis Pavesa, asesor financiero de InvertirOnline.com, “dan resguardo porque ajustan por inflación y tienen una cotización atada al dólar paralelo”. En el año, el Bonar X ganó 41%, y el Boden 15 y el Bonar alrededor del 31%, pese a una caída reciente. Las proyecciones de alta inflación y avance del dólar blue alientan los pronósticos, aunque se contemplan riesgos. “El Boden 15 vence el año próximo, y si el Gobierno no arregla con los fondos buitre habrá menos dólares y la situación será más complicada”, dice Pavesa. Ese riesgo, dice, pesa menos en los menos tentadores bonos ajustados por CER.

Los tres títulos mencionados, y otros como el Discount ley Nueva York, Bonad 2016, y Discount ley Argentina en pesos, forman parte de una cartera elaborada por FDI, compuesta en mitades iguales por bonos y acciones. La selección “provee una buena diversificación por tasa, moneda y vencimiento”, explica Mauro Gini, analista de la firma. Las tasas de retorno de los títulos en dólares elegidos están entre 10 y 13,8% (a US$ 12,05 dólar Bolsa), mientras que otros, como los dólar linked (Bonad 2016), siguen la devaluación del tipo de cambio oficial. Estos últimos, señala Pavesa, también sirven como refugio si la inflación no se modera y hay presión sobre el dólar.

Otálora suma la alternativa de los fondos comunes de inversión con una cartera de títulos públicos, para inversiones líquidas, desde montos bajos.

ACCIONES

En tiempos en que el valor de la moneda se escurre resultan atractivas. Pero no apropiadas para apostar de la noche a la mañana. Según Martín Tetaz, especializado en economía del comportamiento, “son una de las mejores formas de multiplicar los ahorros en el largo plazo”. Otálora considera prudente darles dos o tres años a las inversiones, siempre diversificadas para minimizar riesgos. “Hay que ir de a poco, haciendo compras escalonadas, al mejor precio”, aconseja. Proyectar con cautela implica analizar los movimientos financieros y su contexto: “El mercado local de acciones está barato -observa Pavesa-, más allá de las fuertes subas en el año; no obstante, hasta que no se generen condiciones de confianza, podría continuar sin recuperarse”. El analista apunta que, en ese sentido, “un arreglo con los holdouts generaría un ingreso de capitales que podría generar un fuerte rebote”.

Sobre todo, opina Tetaz, se verían favorecidas las acciones de bancos, al igual que las de YPF, ya que, “es probable que Vaca Muerta reciba inversiones, aunque también depende del precio del petróleo”, amplía. El papel de la petrolera está incluido en la otra mitad de la cartera de FDI, que se completa con otros financieros, energéticos e industriales. “Son empresas líderes en su industria y con actividades indexadas al precio del dólar, del consumo masivo y/o de exportación. En definitiva, con un buen «proxi» para dolarizar la cartera y ajustarla a la inflación”, fundamenta Sardáns.

PLAZO FIJO

Son una cobertura parcial, útil en el corto plazo. “Si se necesita ahorrar por unos pocos meses, no se puede elegir ninguna inversión volátil. Se puede perder mucha plata si hay apuro por vender”, dice Tetaz. Pese a que no le gana a la inflación (incluso luego de que el Gobierno fijara un piso en la tasa de 22,89%) cubre una parte de las pérdidas. Las colocaciones en bancos de segunda línea y cooperativas, con tasa hasta 28%, destaca Litvinoff, brindan más protección.

INMUEBLES

El mercado está históricamente deprimido y con precios que tienden a la baja. Un índice de la Cámara Inmobiliaria Argentina en base a publicaciones mostró un descenso interanual del 1,5% en dólares en septiembre. En una mirada retrospectiva, José Rozados, director de Reporte Inmobiliario, afirma que en la última década los ladrillos fueron un refugio de valor. El escenario actual, advierte, “es un mercado para pacientes, y más ahora; cuando se entra sin necesidad de salida inmediata, se valoriza en pesos y se cubre de la inflación, pero en dólares, como piensa el inversor inmobiliario, depende de la paridad cambiaria y no se puede asegurar que se recupere la inversión”. Aunque no hay alto riesgo de descapitalización, muchos deciden esperar ante la incertidumbre. En cuanto a la renta por alquiler, con un bruto de 3,5%, está por el piso. En las cocheras, dice Rozados, el porcentaje es mayor, y aún ofrecen una buena apreciación por la escasez en la ciudad. Otálora, también confiado en esta inversión al largo plazo, destaca, otras oportunidades, por ejemplo, en terrenos en pesos.

Tetaz amplía la mirada a inversiones no convencionales como las camas náuticas y las amarras de los puertos deportivos. “Además de la valorización ofrecen una renta interesante”, reflexiona.

A diferencia de sus colegas, Sardáns es pesimista: “La devaluación licua el valor de reposición de los inmuebles”, dice. El economista proyecta los precios a la baja, por una sobreoferta y la caída de la cotización de la soja y otras commodities, que disminuirán los dólares.

CAMPO

Ernesto Ambrosetti, economista de la Sociedad Rural Argentina, sintetiza los problemas del sector: “Hoy, con los riesgos de una inversión productiva en el agro y las subas de costos, lamentablemente, conviene una salida financiera”. La próxima campaña de soja no tiene grandes horizontes; se espera una alta producción a nivel local y en Brasil, que mantendría los precios bajos. “Hoy la soja no es rentable a más de 300 kilómetros del puerto”, dice Ambrosetti. La rentabilidad se complica por factores climáticos y la imposibilidad de trasladar las alzas a precios.

Este año “difícil”, define José Demicheli, CEO de la firma Adblick que administra, entre otras inversiones, fideicomisos de granos, hay una posibilidad de salir empatado. “Invertir hoy a dólar oficial en un negocio de producción de granos -destaca- es la manera cubrirse ante una devaluación menor o fuerte, como la de enero”. El ticket de ingreso es de US$ 10.000 al cambio oficial, a un mínimo de tres años y con una aspiración de 11% de renta anual.

BIENES DURABLES

El consumo en cuotas -dice Otálora- puede ser negocio por la licuación, pero no debe confundirse con ahorro. En otro sentido, “la compra de un auto puede constituir una opción financiera, y los planes en cuotas con tasas bajas podrían funcionar como bonos dólar linked, ya que los vehículos tienen muchos componentes importados”, compara. Pero la inflación, según el caso, puede ganar la carrera. Sardáns alerta que no sería una estrategia provechosa en algunos vehículos si se elimina el impuesto a los importados.

ALTERNATIVAS

Bitcoins y start ups son inversiones de alto riesgo para dolarizarse. En pesos, crecen las finanzas colaborativas, que “eliminan los spread bancarios y posibilita colocaciones en torno al 40% anual”, explica Litvinoff, que aconseja repartir el capital en no más del 5% por operación. La plataforma de Afluenta conecta (y selecciona) solicitantes de créditos (entre $ 5000 y $ 50.000, de uno a cuatro años), con inversores desde $ 5000. Según Alejandro Cosentino, CEO y fundador, “es conveniente para ganarle al plazo fijo, la inflación y otras alternativas volátiles, no adecuadas para quien busca crecer con estabilidad”..

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