3 pasos a seguir cuando el dinero no alcanza.

3 pasos para hacer dinero no alcanza

Especial de Nicolás Litvinoff para La Nación.


Finalizando el 2014, podemos afirmar que hay mayor preocupación porque el dinero no alcanza para cubrir los gastos mensuales que en diciembre del año pasado: las políticas de ajuste implementadas por el Gobierno para frenar la inflación luego de fuerte la devaluación de enero hicieron que se profundice la pérdida del poder adquisitivo de los salarios, al aumentar los mismos en menor cuantía que el alza en los niveles de precios de los bienes y servicios de la economía.Por este “ajuste”, aquellas personas que llegaban “con lo justo” a fin de mes el año pasado ahora tienen que hacer malabares y sacrificar nivel de vida para intentar mantener su poder adquisitivo, que seguirá mermando gracias a la inflación de enero y febrero (que suelen ser de las más altas del año) teniendo en cuenta que faltarán seguro varios meses para que se negocien las paritarias de 2015.

Pero más allá de la complejidad del contexto económico, intentaremos en esta columna ofrecer soluciones para aquellos que sienten que el dinero no les alcanza.

PRIMERO PASO: DETERMINAR SI EL PROBLEMA ES DE INGRESOS O DE GASTOS

En este caso, la matemática es muy simple: si el dinero no alcanza es porque sale más de lo que entra (se gasta más de lo que ingresa). Para volver a encontrar el equilibro en esta ecuación se requiere de a) aumentar los ingresos manteniendo constantes los gastos o b) disminuir los gastos manteniendo o aumentando además el ingreso.

El tema es que, nuevamente, no podemos generalizar en lo referente a las finanzas personales: la sensación de que el dinero no alcanza puede darse en personas que ganan 7000, 15.0000 o más de 20.000 pesos por mes, y en cada caso el abordaje será distinto.

El primer paso entonces es analizar con precisión si lo que tenemos es un problema de ingresos o de gastos. A todos nos gustaría ganar más, pero la cuestión aquí pasa por usar el sentido común y determinar si nuestro nivel de ingresos actual debería ser suficiente como para que podamos llegar bien a fin de mes o si, por el contrarío, lo que ganamos hace que ello sea una misión imposible.Un método es preguntar a compañeros de trabajo o amigos con niveles de ingresos similares acerca de la situación de su economía doméstica, como para tener un punto de referencia. Mínimo se debería contar con 3 testimonios distintos para poder sacar una conclusión válida.

Si de este pequeño research nos da como resultado que personas con similar nivel de ingresos y situación familiar (en término de si se poseen hijos o no, si la pareja también trabaja, etcétera) no padecen las mismas angustias económicas que nosotros, entonces estamos ante un problema de gastos.

Si, por el contrario, vemos que la gran mayoría está en la misma situación, el problema viene más bien por el lado de los ingresos.

En algunos casos, incluso podría ser un problema de estos dos factores combinados: bajos ingresos y gastos elevados. Con ese diagnóstico claro, estamos en condiciones de buscar equilibrar nuestras finanzas.

SEGUNDO PASO: TRANSFORMAR EL GASTO PERSONAL

Nótese que la consigna aquí no es reducir el gasto, que es el “lugar común” en cualquier libro básico de economía o finanzas personales, sino transformar el mismo, para pasar de gastos improductivos a gastos inteligentes.

Cuando nos encontramos ante un problema de gastos, es probable que lo que esté ocurriendo sea que la mayoría de los mismos sean improductivos y que los gastos inteligentes brillen por su ausencia.

¿Como podemos transformar los gastos improductivos en gastos inteligentes? El camino más sencillo es el entender los dos errores más comunes que se comenten a la hora de gastar dinero.

El primero es el error de marcos de referencia, en donde el consumidor invierte todas sus energías en comparar bienes o servicios similares en vez de analizar la importancia del mismo en cuanto a la calidad de disfrute que le otorgará. Ejemplo: estoy pensando en comprarme un microondas y dedico el poco tiempo libre que tengo a comparar tres modelos distintos en vez de detenerme a analizar si este bien producirá o no una mejora importante y permanente en mi calidad de vida.

El segundo error es el de acostumbramiento o trampa de estatus, que es cuando una persona se acostumbra a un determinado gasto (productos de marca, bienes santuarios, etcétera) que piensa que lo define o le brinda cierto sentido de pertenencia, cuando está demostrado que el gasto en este tipo de bienes o servicios produce una euforia transitoria, para luego producir un proceso de habituación en el que se pierde rápidamente el interés y la insatisfacción vuelve a emerger.

Este comportamiento se conoce también como trampa de estatus porque la persona gasta dinero en bienes de posicionamiento, que de alguna manera ratifican su pertenencia dentro de un determinado nivel social. Como el gasto no cambia el estatus de la persona, su bienestar tampoco aumenta al no modificar su posición relativa y la satisfacción se evapora rápidamente.

Transformar el gasto personal para pasar de gastos improductivos a gastos inteligentes tiene que ver con investigar, preguntar y evaluar la satisfacción de largo plazo que producirá cada peso gastado en nuestra felicidad y en la economía doméstica al mismo tiempo.

TERCER PASO: TRANSFORMAR EL INGRESO PERSONAL

Aconsejar el aumento de los ingresos sería una obviedad que aportaría poco a nuestro objetivo de transformación planteado. No se trata de ganar más dentro de un esquema de ingresos lineales sino de buscar un objetivo más ambicioso al poder incorporar en nuestras finanzas los ingresos residuales, que es el gran secreto de aquellos que logran triunfar en el plano económico.

Se dice que un ingreso es lineal cuando el empleado es remunerado por la cantidad de horas trabajadas, mientras que los ingresos residuales tienen que ver con la capacidad de generar ingresos de manera permanente por un trabajo hecho de una sola vez.

El gran problema de los ingresos lineales es que los sueldos reales disminuyen año a año, no solamente en la Argentina a causa de la inflación sino a nivel global gracias a las innovaciones tecnológicas, entre otras causas.

Los ingresos residuales provienen de inversiones financieras, franquicias, royalties, alquileres y venta de intangibles sin servicio de posventa a través de Internet.

Es importante probar cosas nuevas y sería ideal que nos entusiasme hacerlas. No se trata aquí de realizar “un salto al vacío” desde la generación de ingresos lineales a residuales, sino de orientar parte de nuestra energía hacía la concepción de ingresos extras que no dependan exclusivamente de nuestro trabajo como empelados.

Para lograrlo es importante modificar la noción en cuanto a la relación existente entre sacrificio e ingresos que tiene la mayoría: en vez de esforzarse de manera permanente y gradual por cada peso ganado existe otra forma que tiene que ver con realizar todo el esfuerzo de golpe para luego obtener ingresos de manera pasiva. Este no es un tema tan simple porque se centra en creencias firmemente arraigadas con respecto al trabajo, el esfuerzo y la retribución.

Convencernos de que podemos generar ingresos residuales, investigar sobre el tema y dedicarle un tiempo fijo semanal a este objetivo puede transformar nuestra economía antes de lo que imaginamos.

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