Ahorro: el mejor regalo para tu “yo” futuro.

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Especial de Nicolás Litvinoff para el diario La Nación.
 
Si tomamos como base la situación económica actual, en la que no se registran grandes amenazas de desempleo, podemos decir que, más allá de la naturaleza de los ingresos y del poder adquisitivo de cada uno, la gran mayoría de los argentinos contamos con una entrada de dinero que debemos administrar de manera eficiente mes a mes para lograr un objetivo que rara vez podemos alcanzar: generar un excedente en forma de ahorro que nos permita ganar seguridad económica para poder afrontar un futuro incierto.
 
El ahorro es uno de los cuatro pilares fundamentales de las finanzas personales (los otros son gasto, ingreso e inversión). El problema es que, en el ámbito de la enseñanza primaria y secundaria, la teoría del ahorro personal no se desarrolla en profundidad y, más tarde, la falta de conocimiento en la materia hace que nos comportemos de una forma más intuitiva que racional y cometamos con ello el error de dejar que nuestras emociones tomen el control de la situación.
 
El resultado es un escenario totalmente opuesto al que habíamos idealizado: el ingreso nunca alcanza para cubrir los gastos y el ahorro se parece a una “zanahoria móvil” que se corre de lugar cada vez que avanzamos hacia ella.
 
En esta columna analizaremos juntos aspectos importantes referidos al ahorro, como su parte emocional y las distintas diferenciaciones que existen, con el objetivo de organizar con responsabilidad nuestro futuro financiero y personal.

 

EL AHORRO Y LAS EMOCIONES

“Uno a ganar y cinco a gastar, milagrito será ahorrar”.
Refrán Popular

El ahorro no es ni más ni menos que el acto de guardar dinero y no utilizarlo hasta que llegue el momento deseado o hasta que una necesidad nos obligue a hacerlo.

Desde las nuevas corrientes de las finanzas personales se lo suele tratar como un “pago que uno se hace a sí mismo”, y no son pocos los gurús que proclaman las ventajas de separar y guardar una parte del ingreso antes de encarar los gastos mensuales corrientes y extraordinarios.

Desde el punto de vista emocional, nuestra actitud en relación al ahorro refleja nuestras dudas y temores con respecto al futuro. En algún punto, se libra una batalla un tanto injusta entre un “yo presente” y un “yo futuro”, en el que el primero se vuelve tangible, actual y más importante que el segundo, percibido como lejano y borroso.

Esta situación genera una “sobre ponderación de tiempo presente” en aquellos que ven pasar los meses y los años sin poder generar un ahorro, y una “sobre ponderación de tiempo futuro” en quienes atesoran la mayor parte de sus ingresos para otro momento y postergan al extremo el disfrute de las ganancias que generan.

De acuerdo a esta línea de pensamiento, el ahorro equilibrado se presenta como una correcta ponderación de tiempo futuro y presente al mejorar la calidad de vida actual: nuestra tranquilidad aumenta al saber que contamos con el respaldo suficiente para tomar decisiones importantes que no dependan de las urgencias económicas que suelen atentar contra lo que es sustancial en el largo plazo.

En mi nota “7 hábitos que te impiden ahorrar” hay algunos consejos acerca de lo que no hay que hacer a la hora de encarar con seriedad este tema, y en la titulada “El ahorro y el canto de las sirenas” se puede aprender acerca de los mecanismos de compromiso que lo facilitan.

LOS DISTINTOS TIPOS DE AHORRO

“El más rico de todos los hombres es el ahorrativo; el más pobre, el avaro”.
Nicolás Chamfort

En “La historia del esquimal millonario” advertimos que existen distintos tipos de ingresos. En esta oportunidad distinguiremos los distintos tipos de ahorro y ganaremos conocimiento y seguridad a la hora de encarar esta tarea con responsabilidad para mejorar no sólo nuestra calidad de vida presente, sino nuestra tranquilidad futura.

Existen cuatro formas de ahorro:

Ahorro para consumo: Esta categoría se asocia con el ahorro destinado a la compra de un bien o servicio específico (un nuevo modelo de celular, un cambio de auto, un viaje, etc…).
El ahorro para consumo difícilmente nos hará más ricos, pero al menos nos servirá de entrenamiento para poder modificar nuestros hábitos en general y lograr con ello objetivos superadores como los que veremos más adelante.

Ahorro patrimonial: Es el ahorro en forma de propiedades, vehículos o cualquier otro bien que se encuentre libre de deudas. En el caso de que exista una hipoteca o crédito prendario, el bien en cuestión no puede ser considerado un ahorro patrimonial hasta que las deudas se hayan cancelado. Mucha gente tiene la costumbre (algo peligrosa) de intentar hacer crecer su patrimonio a través de la compra de bienes a crédito. Este “modus operandi” sólo funciona cuando el ingreso crece mes a mes, que es la única manera de afrontar las obligaciones, los intereses y los gastos cotidianos sin entrar en “default personal”. Esta modalidad de ahorro es frágil porque ante un simple imprevisto, toda la estructura puede desmoronarse como un castillo de naipes.
 
Ahorro para emergencias: Es la disposición de un monto líquido (de fácil disponibilidad) equivalente a 6 meses de ingresos, que nos permite afrontar con mayor tranquilidad situaciones adversas, como un despido laboral, la merma de las actividades comerciales o una súbita caída de ingresos por otros motivos. Este ahorro para emergencias no es el objetivo final y tampoco debe considerarse un ahorro para la jubilación, ya que se privilegia su acceso inmediato por sobre el rendimiento que podría obtenerse si esos fondos permanecieran inmovilizados más tiempo.
Ahorro para el retiro: Este es definitivamente el ingreso más productivo de todos, y se logra al separar todos los meses un porcentaje específico del ingreso (los especialistas parten de un “piso” del 10%) y colocarlo en una cuenta de ahorro, en donde deberá permanecer hasta el momento de retirarnos del mercado laboral. El ahorro para el retiro es importante y va más allá de los factores exógenos, como la inflación u otras adversidades de la coyuntura, y de los endógenos, como nuestros conocimientos sobre inversiones o finanzas en general.
Con respecto al momento oportuno para empezar a ahorrar, esperar a que estas condiciones endógenas y exógenas cambien puede quitarnos independencia, porque son variables incontrolables cuya evolución y tiempos no podemos conocer de antemano. No es más que una forma de encontrar excusas y seguir procrastinando nuestras responsabilidades financieras.
 
CONCLUSIÓN

“Cuida de los pequeños gastos; un pequeño agujero hunde un barco”.
Benjamín Franklin

Diferenciar entre los distintos tipos de ahorro nos permite obrar con conocimiento e inteligencia y transformar el acto de conservar capital en un generador de riqueza por excelencia.

La riqueza, en esta cosmovisión, está asociada a la cantidad de tiempo que podemos continuar con nuestro nivel de vida prescindiendo de los ingresos mensuales y utilizando exclusivamente lo ahorrado a lo largo de nuestra vida laboral.

Comprender el importante papel que juegan las emociones en este proceso, estudiar las distintas alternativas de ahorro existentes y poner cuanto antes manos a la obra es el mejor regalo que podemos hacerle a nuestro “yo futuro” y aumentar al mismo tiempo nuestro disfrute venidero y presente.

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“Los analfabetos del siglo XXI no serán aquellos que no sepan leer y escribir, sino aquellos que no sepan aprender, desaprender y reaprender.”

 

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