Dinero, velocidad y movimiento: cómo aplicarlo en tus finanzas personales.

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Una de las ventajas que ofrece la carrera de Economía es la amplitud en cuanto a la salida laboral de sus graduados, que pueden trabajar en el sector público (Ministerio de Economía, Planificación, etc.) o privado (departamentos de inversiones de empresas, bancos, bolsa, etc.). En mi caso, y dado que desde siempre me interesaron las finanzas, me puse doblemente contento cuando en el tumultoso año 2002 comencé mi carrera profesional en una financiera de la localidad de San Martín: por un lado era lo que me gustaba y, por otro, conseguir trabajo en esa época era algo muy difícil (más de 30% de desempleo post-explosión de la convertibilidad).

El trabajo que me fue encargado tenía que ver con el manejo del cambio dólar-peso, descuento de cheques, préstamos contra pagarés y demás operaciones de ese tipo. La devaluación del TC, que pasó de 1 peso 1 dólar a 3 pesos 1 dólar, trajo movimiento y efervescencia entre los vecinos y negocios de la zona, clientes de la financiera.

Fue al poco tiempo de haber comenzado que aprendí algo que me marcaría para toda mi vida profesional y que hoy quiero compartir con ustedes.

Un cliente llamó diciendo que quería vender 10.000 dólares y, minutos antes, había llamado otro que quería comprar la misma cantidad (recordar que estamos situados ahora en una época anterior a la aparición del cepo cambiario y sus regulaciones). Dado que ese día había poco capital de “caja” tuve que citar a ambos con 5 minutos de diferencia. El cliente vendedor llegó puntual y esperó en una cabina especialmente diseñada para este tipo de operaciones. El cliente comprador lo hizo al rato y fue acompañado hasta otra cabina, a solo 10 metros de la primera.

Se había convenido con el comprador que se le venderían los 10.000 dólares a 3.05, mientras que el vendedor aceptó entregar la misma cifra por 3 pesos cada dólar.

Lo que tuve que hace fue tomar los 30.500 pesos del comprador, separar 500 pesos (de aquel entonces) de ganancia, ir a la cabina donde estaba esperando el vendedor, darle los 30.000 pesos y tomar los 10.000 dólares y llevárselos al comprador.

Hasta aquí, una simple operación de cambio de las cientos que se hacen todos los días en la city porteña. ¿Dónde está el aprendizaje? La ganancia que realizó la financiera en dicha operación tuvo que ver con dos cuestiones: la primera relacionada con la capacidad de movimiento y la segunda con la velocidad del dinero.

Ello quiere decir que para ganar dinero con dinero (pero no necesariamente invirtiendo dinero, ya que como se ve en este ejemplo la financiera no tuvo que poner ni un centavo de la caja) hace falta tener en cuenta la información de movimiento y la velocidad a la que el mismo se produce.

En este caso, la información tenía que ver con un valor de referencia para el tipo de cambio y el conocimiento de una oferta y una demanda. La velocidad se relaciona con la sincronización de la operación.

Me quedé pensando toda la tarde en ello y llegué a la siguiente conclusión: el dinero tiene una necesidad de movimiento, cuyo éxito dependerá de la velocidad.

Sobre dinero, movimiento y velocidad vamos a profundizar en la columna de hoy.

Velocidad y dinero

En economía, existe un término muy utilizado que se llama Velocidad de Circulación del Dinero (VCD), que hace alusión a la cantidad de veces que un billete de 100 pesos cambia de mano en un período anual. La medición se realiza sobre todo el dinero circulante y los depósitos a la vista (obligaciones que una institución financiera mantiene con el público y que se espera sean retirados en un plazo muy corto).

En épocas inflacionarias (2002 al presente), la gente busca desprenderse lo más rápido posible del dinero al cambiarlo por bienes o servicios, y ello aumenta la VCD. Mientras que lo normal en economías estables es que el dinero circulante y los depósitos a la vista roten de manera integra entre 1,5 y 4 veces por año, en épocas de hiperinflación en nuestro país, en el año 1989, esa rotación se daba de manera integra cada 3,5 días, puesto que nadie se quería quedar ni un segundo con los australes de aquel entonces que parecían desintegrase en las manos de quienes los tomaban.

La velocidad que tengamos para mover el dinero de un lado a otro, sabemos ahora que será uno de los aspectos fundamentales en nuestras finanzas personales, porque el hecho de ralentizar este proceso puede costarnos mucho en términos de poder adquisitivo.

Pero para desplazarnos con velocidad y seguridad, necesitamos tener buenas autopistas. ¿Cuáles son las autopistas de nuestras finanzas personales? Los bancos locales, las sociedades de bolsa, las cajas de seguridad, las cooperativas, los fondos comunes de inversión, los bancos en Uruguay y EE.UU. (no existe ninguna ley que prohíba a un ciudadano argentino abrir cuentas en cualquier lugar del mundo).

De tal manera que para poder tomar velocidad, una persona tiene que primero delimitar la autopista abriendo cuentas en dichas instituciones y al mismo tiempo aprender que cosas se pueden hacer en cada una de ellas, como por ejemplo:

1) La compra de dólares que un particular puede llevar a cabo es ilimitada si se produce en el ámbito de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires.

2) Se pueden sacar y traer hasta 10.000 dólares de manera legal por la frontera argentina sin ningún trámite previo.

3) En los últimos 13 años, el rendimiento de las acciones en la Bolsa supera ampliamente a cualquier otro tipo de inversión en Argentina.

4) Actualmente, existen Fondos Comunes de Inversión que rinden casi 50% más que un plazo fijo bancario.

5) Las cooperativas pagan hasta un 20% más que los plazos fijos bancarios con un riesgo parecido, ya que muchas se encuentran auditadas por el Banco Central.

El contar con la autopista necesaria para desplazarse aumenta sensiblemente la rentabilidad de los ahorros. Pero veamos ahora en donde radica la importancia del segundo ítem: el movimiento.

Movimiento y dinero

Una vez delimitada la autopista, lo que sigue es la precisión en el movimiento. Dado que nuestro país tiene una VCD bastante mayor al promedio (8,25 en el año 2014), la necesidad de que el dinero esté en movimiento aumenta exponencialmente.

Si una persona no tiene preparada la autopista estará condenada a la inmovilización de su dinero, con las consecuencias negativas que esto traerá aparejado en su patrimonio.

El paso siguiente es aprender acerca del movimiento: ¿Por qué el dinero se mueve de un lado a otro? ¿Qué es lo que estimula el movimiento?

Lo que estimula el movimiento es el rendimiento, la tasa, el rédito, la utilidad. A su vez, ello está en función de las expectativas que tengan las personas con respecto a lo que pueda pasar.

La precisión en el movimiento tiene que ver con mover parte de nuestro capital de un lado a otro en función de las expectativas, y nunca quedarse quieto en una sola alternativa de inversión.

Para ello, hay que saber cuales son los rendimientos promedios en los distintos “nichos” de mercado, como por ejemplo:

1) Los plazos fijos bancarios pueden llegar a rendir 26.15%.

2) El Merval (índice bursátil de referencia) ha subido 27% en lo que va del año, cuando aún restan más de dos meses para que finalice el lustro, que incluyen el período de “luna de miel” que suele darse con el cambio de presidente, en donde históricamente, en los primeros meses pueden verse fuertes subas.

El rendimiento promedio anual desde la salida de la convertibilidad está en el orden del 60% en pesos para este índice.

3) En lo que va del 2015, el dólar blue subió 17% en pesos.

4) La inflación real aproximada está en el orden del 25%.

5) Existen inversiones alternativas en Cooperativas y en Finanzas Colaborativas que pueden rendir entre 30 y 42,7% anual en pesos .

La conjunción de velocidad y precisión en el movimiento es algo a lo que toda persona debe apuntar si quiere manejar con éxito sus finanzas personales y multiplicar sus excedentes con el tiempo.

Conclusión

Esa tarde en la financiera de San Martín me marcó profesionalmente para siempre. Fue en ese entonces que decidí que quería trabajar aplicando y enseñando ese hallazgo que había realizado en una simple operación de cambio, entendiendo al dinero como algo subjetivo, que posee una dinámica propia y una necesidad de velocidad y movimiento que pocos tienen en cuenta (por falta de interés o tiempo).

El aprendizaje de las Finanzas Personales otorga el conocimiento, la información y la flexibilidad necesaria para ello, sin necesidad de ser un especialista ni mucho menos: solo hace falta interesarse por el tema y salir de la zona de confort que brindan los “ladrillos” y el plazo fijo, que inmovilizan el dinero y lo ralentiza.

Lo más probable es que luego de las elecciones, en apenas unos días, esta necesidad de velocidad aumente aún más. No es tarde todavía para “poner primera” y acompañar este nuevo ritmo que podría darse de manera exponencial en el corto plazo.

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