Accidentes y autoboicots financieros.

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Especial de Nicolás Litvinoff para el diario La Nación.

La culpa, ese horrible sentimiento tan característico del ser humano y tan difícil de evitar. Vivimos en una sociedad que constantemente está buscando un culpable o, aunque sea, un chivo expiatorio.

En nuestras finanzas personales, la culpa también suele jugar un rol predominante en cuanto a la lectura de lo que sucede en lo relacionado con el dinero.

Sin embargo, desde el coaching financiero se ofrece un approach superador al hablar de responsabilidad en vez de culpabilidad.

¿Qué responsabilidad tenemos frente a nuestras conductas destructivas con respecto al dinero? ¿Cuál es la diferencia entre un accidente financiero y un autoboicot financiero? ¿Los accidentes financieros pueden evitarse?

En la columna de hoy, intentaremos despejar estas preguntas.

Responsabilidad y culpa con respecto al dinero

Buscar culpables por las cosas negativas que nos suceden en la vida no parece ser una buena estrategia para poder mejorar nuestra realidad y evitar repetir los mismos errores una y otra vez. Pero plantear el tema desde punto de vista de la responsabilidad, en cambio, aparece como una alternativa superadora.

La palabra responsabilidad tiene una etimología muy interesante que pocos conocen: significa responder con habilidad (del latín responsum).

Dicho esto, en vez de hablar de culpa vamos a enfocarnos en nuestra responsabilidad en los accidentes o autoboicots financieros con el objetivo de aprender a responder con habilidad ante las cosas que no suceden o hacemos que nos sucedan.

Siempre habrá responsabilidad de nuestra parte, ya sea que estemos hablando de un accidente o un autoboicot financiero (veremos la diferencia entre ambos más adelante).

En el caso del accidente, lo importante será cómo respondemos al mismo, lo cual estará basado en gran medida a lo que hemos generado en nuestra vida financiera antes de la ocurrencia del mismo.

En el caso del autoboicot, lo relevante pasa por identificar cuáles son las acciones que nos colocan en una situación peligrosa en la que quedamos expuestos innecesariamente.

Veremos a continuación algunos ejemplos para ambos casos.

Autoboicots financieros

La incertidumbre, que genera estrés, desemboca en comportamientos financieros irracionales que incluso atentan contra nuestro beneficio. Es decir, ante potenciales crisis actuamos de una manera tal que nos provocamos “daños” financieros que podrían evitarse. Este tipo de accionar se enmarca dentro de los autoboicots financieros.

Pero veamos ejemplos concretos para entender mejor este concepto.

Primer ejemplo de autoboicot financiero: Juan es un usuario activo de tarjetas de crédito: tiene tres de tres bancos distintos y suele comprar todo en cuotas porque escuchó por ahí que esa es la forma de ganarle a la inflación.

Dado que nota que los precios están subiendo fuerte, decide realizar los pagos mínimos del resumen de cada una de sus tarjetas y destinar el resto del dinero a otros gastos corrientes. Luego de unos meses de repetir esa misma conducta se da cuenta de que su deuda con las tarjetas aumenta de manera exponencial y que aunque quisiese pagar el total de lo adeudado ya no puede hacerlo en función de sus ingresos.

Leyendo el diario para buscar la explicación de lo ocurrido se entera de que el Banco Central ha subido las tasas de interés como forma de combatir el alza del dólar. Esta suba hizo que las tasas de financiamiento con tarjeta de crédito se disparen, encareciendo su deuda.

No le queda otra que vender el coche para pagar las tarjetas y su discurso frente a cualquier persona que le pregunta lo acontecido tiene que ver con un gobierno culpable de su situación financiera.

En este caso, el comportamiento de Juan con sus tarjetas de crédito es un autoboicot evidente. Realizar el pago mínimo de las tarjetas de crédito es endeudarse con el banco pagando tasas que en algunos casos pueden superar el 100% anual.

La suba de tasas por parte del gobierno ni siquiera llega a ser un accidente financiero, sino que tiene que ver con un contexto económico adverso, pero se enmarca dentro de las posibilidades reales de un país con una economía tan volátil como la nuestra.

Segundo ejemplo de autoboicot financiero: Pedro decide invertir sus ahorros en la Bolsa. Lee en un diario que las acciones de YPF tienen un alto potencial debido al descubrimiento del yacimiento de Vaca Muerta. Decide comprar acciones de la petrolera con todos sus ahorros disponibles. A los pocos meses, el precio del barril de petróleo se derrumba y las acciones de YPF bajan un 40%, mermando significativamente su capital.

Pedro decide vender las acciones y asumir la pérdida, responsabilizando a los jeques árabes, a los rusos y hasta al gobierno de Estados Unidos por la pérdida económica que tuvo que afrontar.

Pedro comete un claro autoboicot financiero al invertir el total de sus ahorros en un solo activo guiado por fundamentos muy endebles.

La caída del precio del petróleo no forma parte de un accidente financiero sino que tiene que ver con los ciclos de suba y baja en el precio de los comodities a nivel internacional.

Podríamos seguir con innumerable cantidad de ejemplos y seguramente el lector también tendrá los suyos, pero lo importante aquí es detectar que el comportamiento financiero que se lleva a cabo sin realizar antes una investigación exhaustiva y guiado por el estímulo de “ganar dinero fácil” suele ser un caldo de cultivo ideal para la aparición de autoboicots financieros muy nocivos para nuestra economía personal.

Luego, la búsqueda de culpabilidad en un tercero es la frutilla del postre que hace que no aprendamos nada de nuestros errores, algo que aumenta las chances de repetirlos próximamente.

Accidentes financieros

Podemos definir un accidente financiero como un suceso imprevisto que altera la marcha normal de las cosas, especialmente el que causa daños económicos a una persona.

Si bien hay accidentes evitables y otros inevitables, en este caso analizaremos los accidentes financieros como un suceso en el cual la persona que lo sufre podría haber hecho poco y nada para evitar su ocurrencia.

Como en el caso de los autoboicots financieros, vamos a ver dos ejemplos:

Primer ejemplo de accidente financiero: José se recibió de contador y trabaja en una compañía multinacional en donde ostenta un buen desempeño y gana un buen sueldo. De un día para otro, la empresa toma la decisión estratégica de abandonar el país y José se queda sin trabajo y por ello sin ingresos.

Que la empresa haya tomado esa decisión es un accidente financiero para la vida laboral de José, dado que no hay nada que podría haber hecho él para evitar ese desenlace. Claramente, aquí José no tienen la culpa de nada, pero sí tiene la misión de responder con habilidad ante esta situación.

Segundo ejemplo de accidente financiero: Ernesto recibe todos los meses su jubilación desde España en euros y los cambia a pesos para utilizarlos en sus gastos. El gobierno aplica un cepo cambiario que hace que esa transferencia de divisas se complique en cuanto al tipo de cambio que le pagan por sus euros.

No hay nada aquí que Ernesto podría haber hecho para evitar esta medida por parte del gobierno, con lo cual estamos claramente frente a un accidente financiero. La clave aquí es cómo enfrenta Ernesto esta situación, redireccionando su energía en buscar una salida en vez de deslindar responsabilidades y repartir culpas.

Conclusión

Según lo visto, los autoboicots financieros tienen la característica de deslindar responsabilidades buscando cierto alivio momentáneo pero comprometiendo la posibilidad de cambio a futuro.

El rol de la víctima, desde el punto de vista del coaching financiero, tiene mucho que ver con esto: culpabilizar al otro por lo que nos sucede brinda ciertas “recompensas secretas” basadas en el sentimiento de pena o necesidad de ayuda que provocamos en nuestro entorno.

Desterrar la palabra culpa de nuestro vocabulario, en cambio, presenta muchas ventajas, entre ellas la de permitirnos asumir la responsabilidad de nuestros actos y de los accidentes financieros que podamos llegar a sufrir. Bajo esta visión, las posibilidades de cambio futuras aparecen como más potables.

Desactivar los comportamientos que llevan a los autoboicots financieros, ahora que sabemos diferenciar los mismos de los accidente financieros, es nuestra tarea de aquí en más para poder gozar de una realidad financiera que nos permita poder materializar nuestros sueños.

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