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¿Le darías todos tus ahorros a un desconocido?

Uno de los pasos más importantes que se puede dar en términos de crecimiento económico individual es saltar del mundo de las Finanzas Personales al de las Finanzas Patrimoniales.

Tal como lo indica su nombre, la materia Finanzas Personales refiere a las personas. Por lo tanto, todo aquel que vive en sociedad e interactúa con sus semejantes practica esta disciplina, le guste o no.

En “Finanzas Patrimoniales” hallamos el término “patrimonio”, que hace alusión a los recursos que pertenecen a una persona y que generan, además, un flujo de ingresos.

Para pasar de una a otra necesitamos generar como antes un excedente de dinero. Ese ahorro será el patrimonio a invertir e incrementar.

Las personas que tienen siempre presente el concepto de ahorro priorizan su generación día a día, aún a costa de sacrificar consumos en el presente para poder consumir más y mejor en el futuro.

Sin embargo, la mayoría de la gente deja a un lado estas ideas y arriesga su porvenir. El sentido común indicaría que la inflación, los salarios bajos y la inestabilidad laboral impiden construir una noción de ahorro. Lo cierto es que la falta de previsión responde a otras barreras que plantea nuestro propio cerebro. ¿Puede ser que nos engañemos a nosotros mismos cuando pensamos sobre el futuro personal y financiero?

Analizaremos a continuación los hallazgos científicos en la materia para entender qué obstáculos debemos derribar para consolidar el ahorro. Además, ofreceremos una serie de ejercicios para superar el auto engaño.

Tu futuro extraño

“Me interesa el futuro porque es el sitio donde voy a pasar el resto de mi vida”
Woody Allen

Según estudios recientes realizados por el profesor de la Universidad de California Hal Hershfield, algo extraño ocurre en nuestro cerebro a la hora de proyectarnos en el tiempo: vemos a nuestro “yo futuro” como un perfecto extraño, como si fuese una persona totalmente diferente a la que nos toca ser en el presente.

Cuando nos pensamos en el presente, una región del cerebro conocida como corteza prefrontal (perteneciente a la parte anterior de los lóbulos frontales del cerebro) se ilumina, mientras que cuando pensamos en otras personas se oscurece. Mientras menos relación tengamos con la persona en la que estamos pensando, menos actividad observará la corteza prefrontal y viceversa.

Lo llamativo es que diversos estudios donde se pedía a los participantes imaginarse a sí mismos 5, 10 y 30 años más adelante mostraron que mientras más nos alejamos del presente, menos actividad presenta la zona del cerebro mencionada y menos preocupación expresamos por la suerte que nos tocará correr.

Este experimento podría haber quedado en anécdota si no fuese porque este desinterés respecto de nuestro propio porvenir nos lleva a perder control sobre el presente. Así, nos volvemos capaces de tomar decisiones que nos perjudiquen personal y financieramente.

En estudios posteriores se reveló que cuanto mayor es esta desconexión emocional con ese “yo futuro”, menor predisposición hay para resolver ejercicios relacionados con el ahorro y la inversión. Las personas con actividad muy baja en la corteza prefrontal tienden a restar valor a las recompensas que podrían obtener en el mañana a partir de una buena conducta financiera diaria.

Al desconectarse del futuro, la conclusión a la que llegan sus cerebros es lógica: ¿Qué sentido tiene ahorrar dinero para que lo disfrute un extraño?

Conclusión y soluciones prácticas al dilema

“La planificación a largo plazo no es pensar en las decisiones futuras sino en el futuro de las decisiones presentes”
Peter Drucker

En una encuesta denominada “The American Future Gap” (“La grieta futura estadounidense”), 2818 personas fueron interrogadas acerca de cuán frecuentemente pensaban acerca de sí mismos en el futuro.

Los resultados mostraron que el 17% de los encuestados admitió no pensar jamás en su vida 10 años después, mientras que el 36% dijo haberse proyectado en muy pocas ocasiones. El resto lo hacía al menos una vez por año.

Por otra parte, los investigadores llegaron a la siguiente conclusión: cuanto más grandes somos, menos pensamos en nuestro futuro. Y para nuestra sorpresa, tener hijos o nietos no cambiaría demasiado la ecuación. Hay, debe decirse, acontecimientos que sí ayudan a reflexionar sobre nuestra vida como adultos y adultos mayores. Entre ellos, los accidentes donde la muerte amaga con llevarnos tempranamente.

Ahora bien, no todo está perdido. Tenemos la posibilidad de ejercitarnos para establecer una fuerte conexión con nuestro “yo futuro” y poner en práctica comportamientos beneficiosos como el ahorro.

El primero es realizar el esfuerzo de imaginar, al menos una vez por mes, cómo será nuestra vida dentro de 5, 10 y 30 años.

El segundo, proyectara nuestra imagen, comenzando por el rostro. Este ejercicio se puede realizar tomando una foto actual y acudiendo al sitio In20Years. En este sentido, uno de los bancos de inversión más grandes del mundo, Merrill Lynch, creó un programa llamado “Face Retirement” para sus clientes. Funciona con la webcam de la computadora y el objetivo es que sus clientes comiencen a tomar más conciencia de la importancia del ahorro.

Por último, podemos armar una lista con 5 temas que nos interesan (por ejemplo la comida, los autos, la literatura, la música, los viajes, una materia de estudio, etc.) y buscar en Internet estudios científicos y artículos de especialistas que hablen de la evolución esperada en cada ámbito, como por ejemplo tipear en Google “El futuro de los viajes”.

Por supuesto, nadie puede predecir con exactitud el futuro, pero eso no significa resignarnos a ser engañados por nuestro propio cerebro y desconectarnos emocionalmente de nuestro porvenir.

Cuanto más detallada sea esa propia proyección a 5, 10 y 30 años, más chances tendremos de tomar mejores decisiones en el presente. El ahorro y la consolidación de las Finanzas Patrimoniales nos depararán una existencia más saludable como individuos y como sociedad.


El autor presentará su nuevo libro “Cita con tu Independencia Económica” el próximo domingo 30 de abril en la sala Haroldo Conti de la Feria del Libro, a las 16.
Estarán como panelistas invitados Martín Tetaz y Mariano Otálora.
Soclitar entrada gratuita para la Feria ese día a Carla, al email ventas@estudinero.net


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