¿Cómo transferir dinero dentro y fuera del país de manera legal?

Especial de Nicolás Litvinoff para el Diario La Nación. 

Las transferencias de dinero históricamente pertenecieron al universo de los bancos y sociedades de Bolsa, siendo los ejecutivos de cuenta los encargados de realizarlas en nombre de sus clientes, a quienes solo se les requería aprobar la operación con su firma.

Las innovaciones tecnológicas favorecieron la aparición de los inversores autodirigidos, quienes, además de decidir el destino de sus inversiones, van incorporando en su vida nociones básicas para transferir dinero de manera tal de poder armar sus propias “autopistas financieras”.

En la columna de hoy, repasaremos los aspectos fundamentales de las transferencias locales e internacionales y, como bonus track, hablaremos de una nueva forma de girar dinero de manera indirecta que es cada vez más utilizada: las transferencias de criptoactivos.

¡Comencemos!

Transferencias locales

Las transferencias locales son inmediatas y no tienen costo, puesto que los bancos no están autorizados a cobrar cargos ni comisiones por ellas. Antes, solían tardar entre 24 y 72 horas, salvo cuando se trataba de transferencias entre clientes de un mismo banco. Ahora, en la mayoría de los casos, se realizan de manera instantánea. Pueden ser entre cuentas de un mismo titular o de distintos titulares en el mismo banco o de distintos bancos. Se pueden ordenar vía home banking, desde las app de los bancos o desde cajeros automáticos.

En el sistema bancario, la manera más sencilla de transferir hoy en día es mediante el alias. Se trata de tres palabras que el banco otorga al azar al cliente, aunque se pueden modificar a gusto. Una persona nos da su alias y con ese dato ya podemos realizar el envío de dinero.

Por supuesto, siempre conviene tener a mano su nombre completo y el CUIL o CUIT a fin de corroborar los datos al momento de confirmar la operación. En caso de no contar con alias, el destinatario del giro debe brindarnos su número de CBU.

Otro dato importante es el token bancario, que nos lo brinda la misma app del banco donde tenemos cuenta. El token nos permite habilitar la transferencia.

A partir de lo dicho, vemos que resulta difícil equivocarse de destinatario cuando realizamos una transferencia a nivel local. Antes de confirmar, siempre tendremos la posibilidad de contrastar sus datos con los que arroja el banco sobre la persona titular de la cuenta de destino. De todos modos, en caso de que nos equivoquemos de destinatario, siempre tendremos oportunidad de acudir al banco y anular la transferencia.

No existe un horario específico para realizar las transferencias: se pueden concretar en cualquier horario todos los días de la semana, incluidos feriados y fines de semana.

En los últimos meses, los bancos iniciaron la difusión de MODO, una billetera que fomenta el manejo del dinero desde el celular y permite, entre otras cosas, transferir conociendo el número de teléfono del destinatario. Se trata de la herramienta con la que unas 30 entidades financieras salieron a competirle a Mercado Pago, de Mercado Libre.

Transferencias internacionales desde la Argentina

Las transferencias internacionales desde nuestro país son legales y, por lo tanto, están permitidas. Sin embargo, en la práctica es casi imposible realizarlas debido al cepo cambiario.

Si pretendemos girar dinero al exterior, los bancos nos van a decir que podemos transferir a una cuenta nuestra fuera de la Argentina siempre que cumplamos una serie de requisitos bastante restrictivos, como que no hayamos comprado dólares por home banking en los últimos 90 días, que no hayamos operado dólares en la Bolsa ni nos hayan otorgado un crédito a tasa cero. Además, nos pedirán todas nuestras claves bancarias. Complicado, ¿no?

Si cumplimos todos los requisitos, la transferencia será igualmente rechazada por uno o más motivos que no podremos adivinar de antemano.

Los no residentes en teoría están exentos del cepo, pero en la práctica los bancos les dejan transferir solo 200 dólares por mes. Eso sí, con un costo de 90 dólares más IVA, lo que equivale a más del 50% de lo que podrían transferir.

Ante semejantes condiciones prohibitivas, surgen dos mecanismos legales que empresas y particulares se ven obligados a utilizar:

  • 1) Contado con Liquidación: Conocido como “contado con liqui”, se trata de una compraventa de bonos o acciones. Se compra en la Bolsa local una acción o un bono de la deuda que también cotiza en Nueva York y se transfiere el activo a Estados Unidos para venderlo en ese mercado, cobrar los dólares y depositarlos en una cuenta en un banco de ese país. Como contrapartida, un inversor con cuenta en Estados Unidos debe convertir la misma cantidad de acciones o bonos que cotizan allí en su reflejo en la Bolsa de Buenos Aires. El tipo de cambio resultante de esa operación (a cuantos dólares cotiza en Wall Street el equivalente a una acción o un bono local) determina el Contado con Liquidación. Por ejemplo, si una acción opera a 294 pesos en el mercado local y afuera su equivalente se vende a 2 dólares, el tipo de cambio implícito (Contado con Liquidación) es de 147 pesos. Más allá del precio, esta operación conlleva un riesgo claro: en medio del proceso de transferencia del activo, su cotización puede bajar y generar una pérdida en quien la utilizó para transferir dinero. Lo contrario sucedería si la cotización subiese, algo que no está ocurriendo con tanta frecuencia en nuestro país.
  • 2) Criptoactivos: En columnas anteriores, hemos visto el potencial disruptivo de esta nueva industria basada en la tecnología Blockchain. Su utilidad se pone de manifiesto tanto a la hora de invertir y generar ingresos pasivos como de transferir dinero desde y hacia cualquier lugar del mundo de manera rápida y económica. En este último caso, lo que hacen los inversores es abrir una cuenta en un broker de Estados Unidos para operar tanto acciones como criptoactivos (como por ejemplo TradeStation). Luego, compran stablecoins (como USDT, USDC o DAI) en un exchange argentino y transfieren desde allí o desde una wallet (billetera) propia esos stablecoins a un broker del extranjero. Llegado este punto, venden los stablecoin (recibirán un dólar por cada uno) y transfieren los dólares obtenidos a una cuenta bancaria del exterior de la que sean titulares.

Conclusión

La velocidad es un aspecto cada vez más importante de las transferencias, especialmente en un mundo donde los activos financieros tienden a cambiar de precio constantemente. Si los giros demoran mucho, podemos perder dinero por la pérdida de valor de los activos utilizados en el mercado o simplemente por tener inmovilizado un dinero que podría invertirse en activos de nuestro interés y agrado.

Resulta fundamental que nuestro costado inversor se alimente de conocimiento sobre esta materia y aproveche las ventajas que las nuevas tecnologías otorgan en términos de fluidez, transparencia y costos.

Cuanto más aprendamos, menos pagaremos y menos inmovilizado tendremos nuestro dinero.

Es hora de ubicar a la tecnología de nuestro lado. Hagámonos cargo por completo de nuestras inversiones y de los mejores caminos para llegar a destino.


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