2022: el año ideal para desendeudarte

Especial de Nicolás Litvinoff para el Diario La Nación

Debo reconocerlo: el título de esta columna es engañoso. A priori, este año no tiene nada de especial para que dejes atrás tus deudas. No es que el 22 sea el número de la buena suerte ni que el tercer año de pandemia sea el vencido y, por eso, habrá oportunidades únicas que los años anteriores no ofrecieron. No se trata de eso.

Sin embargo, aunque pueda ser engañoso, el título en realidad esconde un propósito noble: que pongas en marcha ahora mismo (y no mañana ni pasado) un plan para recomponer tu situación financiera.

El momento ideal para salir de deudas es cuanto antes. Caso contrario, los intereses seguirán acumulándose y resultará cada vez más difícil revertir la situación.

Por este motivo, hoy repasaremos 4 consejos para iniciar la desintoxicación financiera. Si tenés la voluntad de seguir el plan o compartirlo con alguien que lo necesite, te invito a leerlos.

¡Comencemos!

Frenar de cuajo el crecimiento de tu deuda

Te endeudaste en el pasado. Ya está, es un hecho, no lo podés cambiar. No obstante, lo que sí podés cambiar es la forma de encarar el problema: una cosa es pagar intereses por una deuda que no podés cancelar de inmediato, aunque planeás hacerlo algún día, y otra muy distinta es agregar leña al fuego tomando más deuda para pagar esos intereses en lugar de recortar gastos.

Pongámonos del otro lado del mostrador: antes de girarte dinero, el prestamista (banco, financiera, etc.) te sacará una radiografía financiera. Repasará tus activos y pasivos totales, tu ingreso corriente y tu historial crediticio. Lo más probable es que en el actual escenario tus ingresos suban un poco en términos nominales, pero por debajo de la inflación. En cambio, tus pasivos (deudas) aumentarán muy por encima del índice de precios como consecuencia de las altas tasas de interés vigentes y de tu perfil, que habla de una persona deudora con dificultades cada vez mayores para saldar sus obligaciones y acceder a nuevos créditos.

Tu perfil de riesgo llevará a los osados y usureros prestamistas a exigirte intereses exorbitantes. Podés echarle la culpa a los demás, pero esto no es otra cosa que aumentar el costo de tu deuda voluntariamente.

Vamos con ejemplos sobre financiación a tasas muy elevadas en lugar de recorte de gastos:

  • Cuando tenés un plan de autoahorro y al mismo tiempo financiás el gasto en el supermercado con tu tarjeta de crédito.
  • Cuando tenés un préstamo hipotecario y comenzás a abonar el pago mínimo de la tarjeta de crédito.

Prácticas tan nocivas te llevarán más temprano que tarde a pagar intereses que superen largamente la deuda que tomaste originalmente. Una vez que tomaste una deuda, no debés sumar otras obligaciones. De lo contrario, la bola de nieve crecerá y caerá directo sobre tus espaldas.

Aplicar el índice Cash Flow para saber qué deuda te conviene precancelar

Supongamos este escenario favorable: no solo estás de acuerdo con el punto anterior, sino que además tenés algunos pesos extra que pudiste generar y estás evaluando la posibilidad de precancelar (adelantar el pago) de tu deuda para disminuir el monto que abonás todos los meses en concepto de intereses.

En caso de tener más de un préstamo en tu mochila, surge la pregunta acerca de qué deuda te conviene reducir primero. La mayoría de los asesores financieros responderá que lo mejor será atacar la que implique una mayor tasa de interés, pero el consejo es erróneo.

El Índice de Cash Flow es un sistema desarrollado por Garrett Gunderson -autor de varios best seller sobre finanzas personales en EEUU-. En él se da prioridad a la cancelación de deudas en función del flujo de dinero que cada una de ellas le resta al deudor mes a mes.

El cálculo es el siguiente:

Monto total de la deuda a pagar / Pago mínimo mensual

Cuanto más bajo sea el resultado, más urgente será la precancelación de esa deuda.

El Índice de Cash Flow nos dice entonces que, si el número en cuestión da entre 0 y 50, la deuda es muy nociva (o simplemente nociva) para nuestros bolsillos, por lo que conviene precancelarla cuanto antes. Un resultado entre 50 y 100 habla de una deuda no tan nociva a la que igual debe prestársele atención para no perder de vista su evolución. De 100 en adelante no sería tan relevante para nuestras finanzas personales. Por ende, los estímulos para precancelarla disminuyen.

Declarale la guerra a las tarjetas de crédito y Fintech de crédito

Las tarjetas de crédito o los préstamos instantáneos que ofrecen los bancos y las fintech son ejemplos de crédito inmediato que un deudor que busca mejorar su situación debería eliminar de su vida financiera.

La recomendación es dejar los plásticos descansando en algún cajón de la casa en lugar de llevarlos encima todo el tiempo. De esa forma, se evitarán las tentaciones.

Si la persona cuenta con varias tarjetas, la recomendación es ir dándolas de baja hasta quedarse solo con una. En un principio puede parecer doloroso, pero es la única manera de frenar en serio el aumento de la deuda. Pagar las compras en efectivo, con tarjeta de débito o con QR (sin usar crédito) son las mejores opciones bajo estas circunstancias.

Buscar apoyo (pero no económico) en familiares y amigos.

La mayoría de los deudores crónicos involucra de manera directa o indirecta a familiares y amigos en sus deudas y lo hace de una manera muy nociva: les pide que salgan como garantes de sus préstamos o, peor, les solicita directamente dinero prestado para “tapar agujeros” de “suma importancia”. En muchos casos, toman deudas a escondidas y perjudican a seres queridos o personas cercanas utilizando su nombre o su dinero.

Está claro que es fundamental cambiar esta forma de actuar. Si la decisión es involucrar a familiares y amigos, el deudor debe hablar con ellos y detallarles con transparencia cuál es su situación financiera e incluso judicial, si hubiese un conflicto legal vigente o en puerta.

Hablar con sinceridad es la única forma que tiene el deudor de recibir una ayuda efectiva de su entorno, que podrá comprenderlo y decidir qué hacer y cómo para contrarrestar la situación. 

De más está decir que la ayuda económica debería ser eliminada como opción, puesto que solo sirve para postergar el problema, pero no superarlo.

La menos aconsejable de las estrategias para un deudor crónico es seguir dilatando el problema por vergüenza o por temor a la incomprensión y la marginación.

Conclusión

Dejamos para otra columna la relación entre las deudas y el tiempo de una persona, otro aspecto a tener en cuenta. Diría, fundamental.

Sucede que la persona que debe termina renunciando a la soberanía de su tiempo. Esta pasa a ser propiedad de la empresa para la cual trabaja (“si me despiden, ¿cómo hago para pagar las deudas?”) y del banco o fintech que le prestó el dinero (“hago horas extras en el trabajo para pagar los intereses”).

Dar los cuatro pasos que más arriba recomendamos te puede permitir recuperar buena parte del tiempo para dedicarlo a proyectos propios y el ocio, así como ganar en tranquilidad mental y disminuir el estrés financiero.

Recién está comenzando el año. Dejá de procrastinar y anímate a dar el primer paso hacia tu desendeudamiento. Tu economía personal te lo agradecerá toda la vida.


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