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Historia y valor de los NFT, la inversión del momento

Especial de Nicolás Litvinoff para el Diario La Nación

Sus siglas, aunque las traduzcamos al español, no permiten despejar las dudas acerca de su naturaleza. Los Non Fungible Tokens o los activos digitalizados no fungibles forman parte del novedoso mundo de las blockchains y los criptoactivos, y constituyen la última moda tanto para inversores como para grandes empresas.

En la columna de hoy, realizaremos una primera aproximación al fenómeno, así como lo hicimos en 2013 con el Bitcoin, en 2018 con Ethereum y más acá en el tiempo con las finanzas descentralizadas.

¿Qué son y para qué sirven los NFT?

Se trata de tokens que permiten verificar la posesión virtual de algo a través de la blockchain. Ese proceso de verificación es totalmente descentralizado y transparente.

Se dice que son no fungibles porque no son iguales entre sí. Cada NFT es único y el comprobante de posesión no se encuentra en un registro centralizado, sino dentro de una blockchain, por lo que no puede ser hackeado debido a que todos los participantes tienen copias en sus computadoras de las posiciones existentes. Actualmente la blockchain de Ethereum es la más utilizada para los NFT.

Lo cierto es que los NFT exceden la representación de un simple título. Gracias a que son programables a través de contratos inteligentes, su poseedor puede acceder a un porcentaje de las ganancias por futuras ventas de manera automática, establecer contacto directo con una comunidad determinada y muchos otros beneficios que irán surgiendo con el paso del tiempo y los nuevos desarrollos.

¿A quién podría interesarle esto que hoy suena a ciencia ficción? Para responder, basta con citar las cifras de su crecimiento: el año pasado el mercado de NFT registró ventas por 56 millones de dólares, mientras que solamente en el primer trimestre de este año trepó a 927 millones de dólares y reportó un crecimiento superior al 5.000% en la comparación con el período enero-marzo de 2020.

Historia de los NFT

El primer gran proyecto de NFT se llamó CryptoPunks y fue desarrollado por los canadienses John Watkinson y Matt Hall, del estudio estadounidense Larva Labs. Lo lanzaron en junio de 2017 en la red de Ethereum y se inspiraron, entre otras cosas, en el movimiento ciberpunk, un subgénero de la ciencia ficción que ofrece visiones distópicas de un futuro donde la tecnología de avanzada se combina con niveles de vida donde lo que manda es la escasez y la falta de comodidades.

Existen 10.000 cryptopunks únicos. Cada uno fue generado en forma algorítmica a través de un código informático con características y combinaciones diferentes. Aunque no hay dos personajes iguales, algunos rasgos son más raros que otros. Se lanzaron en forma gratuita y al principio podían ser reclamados por cualquier persona que tuviese una wallet (billetera virtual) de Ethereum donde alojarlos.

John y Matt se guardaron 1.000 cryptopunks en concepto de pago por haber realizado el proyecto. Una semana más tarde, todos los cryptopunks habían sido pedidos y transferidos a las wallets correspondientes y comenzaron a negociarse en un mercado secundario formado por plataformas de compra y venta de NFTs. En los 3 años posteriores, el volumen total operado fue de 866.000 dólares.

El mercado de NFTs explotó hacia fines de 2020 y principios de 2021. De hecho, el 28 agosto pasado se alcanzó el récord de volumen diario de operaciones de cryptopunks con 143 millones de dólares transados, mientras que en el último mes un solo cryptopunk de características muy distintivas se vendió en 7,6 millones de dólares.

Otro hito importante de  esta nueva industria fue la venta en 69 millones de dólares de una obra de arte en formato NFT denominada The firts 5000 days, del artista digital estadounidense Mike Winkelmann, también conocido como Beeple.

Valor de los NFT

No es sencillo valuar a los NFT. Podemos sostener que parte de su valor se deriva del status que posee quien los crea y de su pertenencia a una blockchain que hace que su titularidad resulte inmutable y fácilmente demostrable.

Se puede decir entonces que la verificación de posesión es el driver principal del valor, pero no el único.
Es que las nuevas generaciones interactúan cada vez más en el universo virtual y menos en el mundo analógico. Por otra parte, en este nuevo ecosistema las nociones de identidad digital y escases digital son cada vez más importantes. No por nada Mark Zuckerberg mencionó varias veces a los NFT en la presentación realizada semanas atrás, donde anunció el
cambio de nombre de Facebook a Meta.

En el metaverso, el espacio virtual que más inversiones registra en los últimos meses, se espera que los NFT cumplan un rol clave, puesto que les permitirán a sus creadores establecer un contacto directo con sus usuarios a través de la blockchain y generar identidades virtuales que contribuirán a la reputación de quienes las posean.

Se piensa que, entre las aplicaciones que irán apareciendo, los NFT podrían darle a una persona la posibilidad de crear y monetizar su propia red social de seguidores sin la intervención de las actuales plataformas, como la mencionada Facebook, Instagram o TikTok, lo cual podría significar un cambio relevante en el modelo de negocios vía publicidades y otros ítems.

Celebridades de la talla de Snoop Dogg, Paris Hilton, Jay Z y Lindsay Lohan ya están vendiendo sus propios NFT compuestos por música, fotos, artes visuales y más. Los precios van de los 85 mil dólares a los 6 millones.

Actualmente, el ecosistema de NFTs tiene mayor grado de desarrollo en las áreas de juegos (gaming), deportes (la NBA de EEUU vende NFTs conocidos como Top Shot), arte, coleccionables y metaverso, pero todo indica que muy pronto otras industrias se sumarán a la nueva ola.

Conclusión

Estamos en una etapa primaria de lo que podría ser un fenómeno tecnológico que producirá un traspaso de riqueza nunca antes visto. Se continúa el camino que los criptoactivos ya están transitando hacia la descentralización de toda intermediación que no agregue valor directo.

Por el momento, incursionar en este mercado como inversor no es sencillo y requiere cierto grado de conocimiento, pero el acceso seguramente irá siendo más amigable con el correr del tiempo, en un proceso similar al que vienen experimentando las criptomonedas.

También sobre este tema, seguiremos compartiendo conocimiento para ayudar a la formación de nuestras lectoras y lectores. Se trata de un universo maravilloso del que no conviene quedarse afuera.


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