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La escalera del ahorro

Especial de Nicolás Litvinoff para el diario La Nación

La columna de hoy está dirigida por lo menos al 70% de la población argentina que, según un informe publicado por el Banco Mundial en 2017, no tiene capacidad de ahorro. Ocurre que existe un modelo sencillo denominado “La escalera del ahorro”, que consta de 6 escalones, 3 de los cuales se encuentran en buen estado y otros 3 dañados, por lo que es necesario evitarlos para no perder el equilibro. El objetivo es llegar a la cima de la escalera para disfrutar la vida desde las alturas y con cierta tranquilidad, sin la tensión que implica vivir en un estrés financiero constante o en la montaña rusa que propone la economía argentina , con sus caídas abruptas y sus recuperaciones, a veces, vertiginosas. Antes de continuar, pongan la escalera bien firme y tomen coraje que vamos a subir escalón por escalón:

Primer escalón (roto): El consumismo. Este es el primer paso en falso que debemos evitar. Pisarlo nos hará trastabillar desde el vamos y eso no es lo que queremos. Resulta vital no ceder a las presiones del marketing de las grandes empresas, que constantemente destacarán las bondades de sus productos buscando generar deseos y transformarlos en necesidades. La clave está en ser conscientes de nuestros sentimientos reales cuando se hace presente el impulso a gastar. Es fundamental preguntarse qué necesidad psicológica o carencia emocional intentamos satisfacer comprando algo nuevo. Pueden ser dignidad, respeto de los demás, amor propio, aprobación social, integración, seguridad, envidia de los otros, miedo a no gustar, poder, sensación de pertenecer, prestigio, recompensa, posición social, paz, felicidad, amor y muchos más. Una vez que hayamos identificado nuestras necesidades psicológicas, debemos evaluar qué obtendremos a cambio del dinero que pensamos gastar y si esos artículos o servicios efectivamente nos satisfacen.

Segundo escalón (sano): Ahorro para no deber. El que no ahorra vive al día y el que vive al día está a un accidente financiero de quedarse en la calle. Al no ahorrar, cualquier contingencia (aumento fuerte de los precios antes de que actualicen salarios, eliminación de horas extras en el trabajo por la crisis, etc.) debe ser solucionada con dinero prestado. El problema de este modus operandi es que vivimos en el país con las tasas de interés más altas del mundo, lo cual quiere decir que actualmente el costo financiero de solicitar un préstamo es prohibitivo y usurero. Tener un ahorro para emergencias nos ayudará a no caer de la escalera apenas iniciado el ascenso. Ese ahorro debería equivaler a entre 3 y 6 meses de ingresos netos.

Tercer escalón (roto): La inocencia. Es una cualidad que todos sabrán valorar. Nos elogiarán y la celebrarán, pero debemos dejarla para aspectos de la vida que no se vinculen con dinero. El asesor financiero no es nuestro amigo. El banco emisor de la tarjeta de crédito quiere que nos endeudemos cada vez más y la mayoría de los bienes y servicios que adquirimos varían fuertemente de precio según donde y cómo los compremos. Si nos comportamos con ingenuidad, la mayoría de quienes creemos personas afectuosas y amables no hará otra cosa que aprovecharse de nosotros y maximizar sus ganancias a costa de nuestros bolsillos. Esta postura equivale a estar sentados en una partida de póker sin saber quién va de punto en la mesa, y cuando no sabemos quién va de punto es muy probable que los estafados seamos nosotros.

Cuarto escalón (sano): Ahorro para incrementar ingresos. No ahorramos solamente cuando generamos un excedente entre nuestros ingresos y nuestros gastos, sino que también lo hacemos cuando: pagamos en efectivo y evitamos las cuotas y sus intereses, cuando después de buscar a conciencia encontramos un mismo bien o servicio a un precio inferior al que vimos en un primer momento o cuando revisamos los gastos del resumen de la tarjeta y encontramos cargos que no corresponden o servicios y membresías que ya no utilizamos y podemos dar de baja. Adquirir hábitos de ahorro constituye un escalón importante en nuestro camino y, para ello, es necesario eliminar primero aquellos hábitos que nos impiden ahorrar. Al reducir los gastos gracias al ahorro, nuestros ingresos seguirán siendo los mismos en términos nominales, pero aumentarán en términos reales. Esta columna les puede venir bien para reducir gastos aplicando la regla 50-30-20.

Quinto escalón (roto): La ansiedad. Dado que ahorrar es posponer la materialización del deseo presente para disfrutar más en el futuro, las personas ansiosas suelen fracasar en la implementación de un plan y pierden constantemente la pelea entre el “yo presente” y el “yo futuro”. En estos casos, la ansiedad se transforma en impaciencia y la impaciencia genera un sesgo que otorga demasiado valor al posible disfrute inmediato y resta importancia o, incluso, considera inútil cualquier conducta favorable al ahorro, comprometiendo así la calidad de vida futura. No se llega nunca a un equilibrio sano entre el hoy y el mañana. En esta nota les propongo varios consejos para eliminar la ansiedad de sus finanzas personales, como por ejemplo contabilizar los gastos totales, frenar los “gastos hormiga” y establecer un aforo personal para el uso de la tarjeta de crédito. Este escalón roto, ubicado de la mitad para arriba, es quizás el más peligroso de todos. Un pie mal ubicado puede hacer que, de golpe, volvamos a foja cero y tiremos por la borda todo el esfuerzo realizado hasta aquí.

Sexto escalón (sano): Ahorro para vivir. Ahorrar para vivir en vez de vivir para ahorrar. Hacer que el dinero trabaje para nosotros en lugar de trabajar nosotros para obtener dinero y pagar deudas. Si queremos gozar de una vida financiera saludable y placentera, debemos apuntar la proa de nuestro barco hacia la generación de ingresos pasivos suficientes para cubrir nuestros gastos fijos y variables. De esta forma, lograremos la independencia económica. Para poder pisar con firmeza este escalón que nos llevará a la cima es necesario recordar las 6 fuentes de ingresos que analizamos semanas atrás, en especial las cuatro que corresponden a los ingresos pasivos o semipasivos: Ingresos Financieros, Ingresos Patentados, Ingresos Monitoreados e Ingresos Propietarios. Su generación no se produce de un día para otro (evitemos la ansiedad), sino que debe invertirse primero el tiempo necesario en estudiar cada posibilidad y luego pasar a la práctica de a poco, sin prisa pero sin pausa, explorando y explotando en el camino cada fuente de dinero.

Conclusión

Para muchos, esta escalera resulta muy empinada. Los escalones rotos serán un escollo imposible de superar y están convencidos de que nunca lo lograrán. Para otros, de personalidad más inquieta, se trata de un lindo desafío que puede derivar en grandes resultados. No hay dudas: la escalera del ahorro nos lleva a una mejor calidad de vida. Está lista para que la usemos. ¿Te animás?


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