¿Tenés problemas de inversión? 5 señales para darte cuenta

Especial de Nicolás Litvinoff para el Diario La Nación

Y llegamos al final de esta serie de 4 entregas sobre las 5 señales que indican problemas en los ingresos, gastos, ahorro y, ahora, inversión. Más allá de analizar cada uno de estos pilares como “compartimentos estancos”, es importante tener en cuenta que los 4 pilares de las Finanzas Personales (Ingreso, Ahorro, Gastos e Inversión) se encuentran intrínsecamente relacionados entre sí.
Si los gastos no están bajo control, no hay ingreso que alcance para la generación de ahorro. Y sin ahorro, a su vez, no es posible pasar de las Finanzas Personales a las Finanzas Patrimoniales para constituir la inversión.
Pero el círculo virtuoso comienza a darse cuando se genera ese excedente entre ingresos y gastos que permite invertir de manera eficiente, y generar con ello nuevos
Ingresos Pasivos Financieros que se suman a los ingresos laborales tradicionales y aumentan los Ingresos Totales, lo cuál a su vez aumenta el monto ahorrado y posteriormente invertido.
Para aumentar las chances de que este acontecimiento tenga lugar en tu vida financiera es que hoy analizaremos 5 señales para que puedas dar cuenta de tus problemas de inversión, con el objetivo de que logres “destrabar” esta situación y aceitar con ello el mencionado circuito ingresos/ahorro/inversión/ingresos.
¡Comencemos!

1) Tu banco/agente de bolsa se queda con gran parte de tus ganancias

En lo que respecta a la inversión en instrumentos financieros y bursátiles, el esquema de comisiones que un/a inversor/a elija puede llegar a tener un importante impacto en la rentabilidad de sus colocaciones.
Dentro de las opciones posibles, una de las peores decisiones es la de invertir en activos bursátiles a través de nuestro banco y no directamente en una sociedad de bolsa, ya que el costo en las comisiones se encarece notablemente al haber más “intermediarios” entre nuestra compra/venta y la posterior ejecución.
Pero la elección de un agente de bolsa no garantiza por si sola ser la mejor decisión, ya que en la Argentina la mayoría de estos aún siguen cobrando comisiones porcentuales sobre el total operado (que en algunos casos puede superar el 1,2%). Buscando, se puede encontrar en el país sociedades de bolsa online que cobran menos de la mitad de ese importe o incluso comisiones fijas y relativamente bajas, que son independientes al monto operado.
Lo mismo corre para los gastos de mantenimiento de cuenta, que ya prácticamente no se cobran en los países centrales mientras que aquí suelen aparecer en los resúmenes de cuenta mensuales o anuales.
Llevar adelante un estudio con respecto a los agentes de bolsa más accesibles es una primera inversión (en este caso, de tiempo)  que tenés que hacer para bajar los costos operativos y aumentar con ello las rentabilidades de tus inversiones.

2) No querés invertir en pesos pero no encontrás alternativas válidas

Con una inflación proyectada que cada vez se acerca más al 60% anual, las inversiones en pesos a tasa fija (a no ser se encuentren indexadas) pierden atractivo en la batalla de mantener el poder adquisitivo del capital, y se vuelve habitual la búsqueda de alternativas válidas en moneda “dura”.
Muchos/as inversores/as se frustran rápido ante los distintos impedimentos regulatorios que el cepo vigente en nuestro país trae aparejado, y se dan por vencidos al redireccionar sus excedentes hacia consumos que
buscan “ganarle a la inflación”.
Pero hoy en día existen alternativas interesantes a esta encerrona, como por ejemplo la inversión en
monedas estables (stablecoins), que están linkeadas al dólar estadunidense, no tiene límite de compra y pueden a su vez ser invertidas a tasas que se encuentran entre el 7 y el 16% anual.
Los nuevos ETFs de índices extranjeros que cotizan en la bolsa local también pueden ser potables en esta búsqueda de rendimientos dolarizados, pero hay que tener en cuenta que su mayoría pertenecen al universo de renta variable (no como los stablecoins cuyo valor queda fijo en 1 token/1 dólar) y por lo tanto es necesario realizar un riguroso estudio previo a la inversión y una vez realizada la misma tener “estómago” para mantenerla en el largo plazo.  

3) Hacés trading en la bolsa y en el mejor de los casos “salís hecho”.

Hemos estudiado en notas anteriores la creciente dificultad para obtener ganancias en las inversiones de corto plazo.
Las estadísticas no dejan lugar a dudas:
el 95% de los inversores que operan en el corto plazo pierden dinero, con lo cuál las chances de salir con ganancias de esta aventura son realmente muy bajas.
Desde hace bastante tiempo vengo recibiendo consultas de traders que realizaron una compra para vender rápido, pero al ver que la curva de precios iba para abajo se quedaron a recuperar lo perdido, hasta que perdieron más de lo que podían soportar. Entonces, vendieron todo cuando perdieron las esperanzas y se fueron refunfuñando.
En el largo plazo, en cambio, la actividad económica de los países suele crecer, las empresas generan riqueza gracias al aumento de la demanda de sus productos y a las innovaciones tecnológicas. De esta manera, accionistas, más pacientes y fieles que los cortoplacistas, terminan ganando dinero de manera genuina, al convertirse en socios de las compañías cuyas acciones adquieren y guardan por bastante tiempo.

4) Seguís las recomendaciones de los gurús financieros pero no te va como a ellos

Robert Kiyosaki, Warren Buffett, Michael Burry…son algunos de los gurús financieros que se ganaron ese mote gracias a inversiones exitosas realizadas tiempo atrás, lo cuál lleva a muchos/as inversores/as a creer que siguiendo sus recomendaciones actuales podrán ganar dinero como ellos.
Sin embargo, como vimos hace unos meses en
esta columna, Kiyosaki se equivocó cuando recomendó invertir en Plata y Oro, Buffett dejó escapar una oportunidad excepcional de invertir en Bitcoin a valores inferiores a los 1000 dólares por unidad y Burry perdió fortunas apostando a la baja de las acciones de Tesla. Podemos imaginarnos entonces como le fue a los/as inversores/as que siguieron ciegamente estas recomendaciones.
Una cosa es equivocarse (como les pasó a todos los gurús) con errores de apreciación propios y otra muy distinta es hacerlo por seguir ciegamente decisiones de inversión ajenas. En el primer caso, estaremos en condiciones de capitalizar cada error adquiriendo experiencia para no repetirlos. En el segundo, lo único que nos quedará es la bronca hacia el gurú y sus recomendaciones, además de una dolorosa pérdida financiera.  

5) Al invertir en acciones, sentís que siempre compras “caro” y vendés “barato”

El diagnóstico aquí es simple: comprás en momentos de fuertes subas, influenciado/a por la euforia reinante y los pronósticos de ganancias excepcionales, y vendés en momentos de fuertes caídas, asustado/a por crisis inminentes y potenciales aumentos en las pérdidas.
Las razones de este
comportamiento emocional tiene que ver la influencia que el entorno produce en tu toma de decisiones de inversión, lo cuál termina siendo casi siempre muy nocivo en términos monetarios.
En lo personal, la manera que encontré de combatir esos impulsos (que, pese a haber publicado 4 libros sobre el tema y contar con más de 25 años de experiencia en el mercado, sigo teniendo) es tener una cuenta con poco capital y realizar la operación impulsiva en una escala realmente inferior, casi insignificante, como para satisfacer el deseo. Se trata de un mecanismo que cumple con dos condiciones: por un lado es efectivo y por el otro es barato, puesto que dejamos que la inversión principal siga su curso y las emociones no la interrumpan antes de lo planeado.

Conclusión

Como se puede apreciar, cubrir todos los flancos en las Finanzas Personales no es sencillo, pero tampoco tan complicado como algunos piensan. El autoconocimiento, el dominio de las emociones, la autocrítica y la búsqueda de información que no contenga conflicto de interés son los puntos claves a tener en cuenta para lograr una economía personal sana y próspera.
¡La seguimos la semana próxima!


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